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Friday, February 6, 2026

Macielismo: Cárdenas y Sotres en el CG2026

Un día antes de la elección de Carlos Gutiérrez, 4to sucesor de Maciel, los Capitulares dieron una muestra concreta y específica de por qué NO CAMBIAN y por qué con Carlos NO van a cambiar.

José Cárdenas y Gabriel Sotres, macielistas que garantizan continuidad



José Gerardo Cárdenas Jiménez es el ecónomo (administrador general) desde 2014; tiene una larga trayectoria en el poder y la cúpula. Además tiene varias víctimas directas e indirectas (de abuso de poder) en su gestión en Sudamérica. Hay acusaciones contra él de privación ilegal de la libertad, acusaciones que la Congregación nunca ha querido aclarar. Hay múltiples señalamientos de su negligencia en el caso de los Abusos contra una menor por parte de John O’Reilly; pese a lo anterior, la Congregación no sólo no investigó (como prometió en Proteger y Sanar ó Conversión y Reparación) sino que lo mantuvo en el cargo y ahora los Capitulares nuevamente ratifican su puesto.

 

José Cárdenas tiene acusaciones graves, pero desde su paso por el noviciado recibió un trato especial y así vive hasta ahora (con un poco más de discreción).

 

Pero Cárdenas no está solo. En la foto después de la exposición del informe, a su lado, se muestra a Gabriel Sotres Sáinz.

 

Sotres no fue convocado al Capítulo General; pero no necesita un nombramiento para participar, como de hecho ha ocurrido en anteriores Capítulos.

 

Sotres no es “colaborador” de Cárdenas, sino que ambas figuras garantizan la continuidad del Status Quo. Ambas figuras son indolentes respecto a las víctimas y ambas figuras han hecho comentarios de indiferencia respecto a las víctimas o personas heridas por la Congregación.

 

Las redes sociales de la obra de Maciel publican las fotos de Nancy, de Félix y de Carlos, los directores generales para el siguiente periodo. En lugar de ellos tres podrían compartirse las fotos de Juanita, Jaimito y Jorgito… mientras no haya rendición de cuentas y los macielistas de núcleo duro continúen “orientando”, el nombre de los nuevos directores generales es irrelevante. No habrá reparación, ni acercamiento, ni justicia. La renovación seguirá siendo propaganda.

Sigue la fuga in avanti...

Wednesday, August 13, 2025

¿Quién traicionó a quién?

Con la serie “El Lobo de Dios” de HBO acerca del fundador de los Legionarios y de la Federación RC resurgen algunas viejas interrogantes ahora mejor planteadas con el encuadre del tiempo.

Oficialmente se reconoce la fundación en 1941 en la arquidiócesis de la Ciudad de México como una extensión del seminario de Cuernavaca con un grupo de adolescentes en su mayoría procedentes de Michoacán. En la narrativa oficial, estos hechos se presentaban como parte del querer de la Providencia y la lucha de un fundador sacrificado. Nada más lejos de la realidad.


Marcial Maciel, el lobo rapaz


Todos esos hechos son de dominio público. Marcial Maciel huyó de su pueblo natal; su camino de salida fue el sacerdocio[1]. Después, al ser rechazado del seminario (por sus tendencias contra natura) decide él fundar su propio seminario[2], que más adelante se transformaría en la idea de una fundación y de un instituto misionero. Comenzó a reclutar jóvenes para el seminario y para ello se apoyaba en la autoridad del obispo de Cuernavaca presentando cartas de recomendación de otros obispos



Este dato es importante. Las cartas que presentaba Maciel no le respaldaban a él, sino al obispo de Cuernavaca, Francisco María González Arias, que a su vez se encontraba en estrecha relación con el obispo de México Luis María Martínez en cuya diócesis había iniciado la obra.

¿Qué responsabilidad tienen los obispos que entregaron cartas de respaldo? ¿No deberían haber investigado antes de prestar su aval? El texto (19 de julio de 1945) del obispo de Yucatán es muy indicativo: «Como dicha obra cuenta con la aprobación del Excm. Sr. Arzobispo de México, además de la del Excm. Sr. Obispo de Cuernavaca, bajo cuya inmediata vigilancia se encuentra (…)»[3]. Es decir, las recomendaciones estaban apoyadas en la autoridad y santidad[4] del arzobispo de México y en la autoridad del obispo de Cuernavaca que fue quien solicitó las cartas de recomendación desde inicios de 1945.

Marcial Maciel usó las respuestas de los obispos como tarjeta de presentación para recaudar fondos y para respaldar su búsqueda de jovencitos. Se trataba de una obra magnífica para proveer sacerdotes para las diócesis y que realizaran misiones populares, eso fue lo que dijeron a los obispos. Y padres y madres de familia entregaron sus hijos a Maciel, no porque confiaran en el Fundador, sino porque presentaba cartas de obispos que lo respaldaban.

 

¿Tenía obligación el obispo Luis María Martínez o sólo el obispo Francisco González?

 

Ambos tenían responsabilidad sobre la obra y sobre el sacerdote fundador. Sin embargo, canónicamente Maciel estaba incardinado en la diócesis de Cuernavaca y por tanto dependía de González Arias que lamentablemente murió un año después (1946) de iniciada la campaña de cartas. Su sucesor, el obispo Alfonso Espino Silva vino de Puebla y dio continuidad a la obra de Maciel sin mayor investigación.

Para 1948, estando aún bajo la autoridad del obispo de Cuernavaca (Alfonso Espino), ya había sólidas acusaciones de violación del sigilo sacramental, de no respetar la voluntad del donante, de fraudes y de falsificación de documentos. ¿Se puede hablar de un carisma del Espíritu con estos antecedentes en los inicios de la fundación? ¿Por qué no investigó nada el obispo de Cuernavaca?

Las deficiencias y las limitaciones humanas de los obispos Luis María Martínez, Francisco González y Alfonso Espino permitieron que Maciel tejiera una red de engaños. No se puede hablar propiamente de negligencia personal pero si hay una objetiva irresponsabilidad. Se trata de más de un obispo; por tanto difícilmente podemos hablar de incapacidad, deficiencia, complicidad… ¿Fue la influencia del obispo de México, Luis María Martínez la que determinó el juicio de los demás? Nunca lo sabremos; pero es un hecho hoy reconocido que tres pastores pusieron a un lobo rapaz junto al rebaño.


Respuesta de los legionarios en 2002


La obra de Maciel continúa, cada año más apocada, cada año con menos adeptos, pero siguen reclutando. La primer característica de la acción de Maciel fue la búsqueda de seguidores. El mes pasado, la llamada Federación Regnum Christi publicó un “ensayo” sobre la cultura vocacional (entiéndase búsqueda de seguidores) conviene reflexionar sobre de ello porque un lobo rapaz no está para reunir ovejas…

Sabemos que ante el documental de HBO los legionarios y la Federación RC publicarán sus comunicados de prensa en las páginas oficiales. Presentarán su versión de la figura del Depredador como la verdad “humilde” y contextualizada buscando estar de lado de quienes han sufrido. Recordamos aquellas “humildes” publicaciones llamadas “Legionary Facts”. Cero investigación, nula búsqueda de los hechos… sólo frases estériles y eslóganes de la línea editorial.

La respuesta oficial de la obra de Maciel indicará que no han cambiado. Admiten lo mínimo, pero siguen defendiendo a su Fundador: un lobo rapaz.



[1] Cada vez resulta más sólida la idea de que Maciel huyó de Cotija por tema de abusos (no sólo sexuales) y que su madre, la Sra. Maura Degollado, influyó en la idea del sacerdocio al enviar al atribulado adolescente con uno de sus tíos que era obispo.

[2] El mismo Maciel hizo narración de la historia de la fundación en varias ocasiones; una de las versiones (grabaciones en audio cassettes) describe ésta idea.

[3] 19 de julio de 1945, facsímil en “La Voluntad de no Saber”, documento num.7, carta del obispo de Yucatán.

[4] El obispo Luis María Martínez contaba con fama de santidad, su causa de beatificación está en proceso.

Wednesday, April 30, 2025

Hasta morir en la raya

Recientemente John Connor, LC renunció faltando 8 meses para concluir su periodo en el cargo[1] de director general. La renuncia que fue anunciada como algo temporal dice mucho acerca del carisma de la obra de Maciel.

«Hasta morir en la raya»[2] fue una de las expresiones que el Fundador empleó para describir lo que él concebía como parte del carisma. En la CNP 72 fechada en diciembre de 1948 describe: «Es un fenómeno que se puede observar de manera especial durante los primeros años de la vida sacerdotal o religiosa; los jóvenes sacerdotes todo lo quieren hacer, son generosos y desprendidos, abnegados y trabajadores, celosos de la gloria de Dios, pero poco a poco se comienza a enfriar su celo y acaban por alistarse en las filas de los rutinarios e indolentes. Entonces cuantas ilusiones frustradas, cuanta merma para los intereses de Cristo, de la Iglesia, de las almas. Por eso debemos formar los Papistas en el espíritu de tenacidad. Obra emprendida, obra concluida, aunque tengamos que dejar la sangre y la vida! Esto quieren significar aquellas palabras "Hasta morir en la raya!"».

A lo largo de muchas reflexiones se ha planteado que lo más rescatable del carisma de lo que hoy se conoce como Regnum Christi es la idea que Maciel planteó en dicha carta de vivir y hacer vivir un cristianismo integral. Eso junto con la experiencia negativa de un clero “apoltronado” (según expresión del mismo Fundador) llevó a formular la idea de juntar un grupo de sacerdotes que se dedicara incansablemente a la labor misionera hasta morir de cansancio. Esa idea había sido una moción interior, según algunas de sus narraciones o una inspiración divina según otras veces lo expresaba.

...he experimentado un cansancio profundo.


Recordemos que la Santa Sede nunca reconoció las supuestas mociones del Espíritu que Maciel recibió para fundar y erigir la Congregación y que todas las aprobaciones han sido administrativas referentes a textos legislativos.

No existe en cuanto tal una aprobación del “carisma” legionario o del “carisma” de la Federación Regnum Christi. Fue aprobada la congregación porque reunía los requisitos canónicos para ello, así como las asociaciones de fieles de los Consagrados y Consagradas que dieron origen a la federación porque reunían los requisitos canónicos para asociarse entre sí.

La renuncia de John Connor marca un hito importante, pues a diferencia de Álvaro Corcuera que de facto estaba ya impedido para gobernar, Connor sólo sufre un deterioro significativo con gran afectación a su salud… Según el “carisma original” del Fundador, ése era el ideal, “morir desgastado por el apostolado”.

La renuncia de Connor falsifica el carisma y revela el sustrato semi-pelagiano de toda la obra del Regnum Christi… porque en los últimos 15 años ha «experimentado un cansancio profundo».

John Connor no ha hecho apostolado; su paso por la Congregación se reduce a puestos de gobierno excepto por el periodo como neosacerdote que se dedicó al dinero como recaudador de fondos, incluso desobedeciendo a algún obispo como él mismo dio testimonio.

Después de 15 años en puestos de gobierno, renuncia por experimentar un cansacio profundo… ¡Qué groseras e hipócritas suenan esas palabras a quienes por muchos más de 15 años a pesar del cansancio tienen que seguir esforzándose todos los días por llevar el pan a la mesa de su familia!

Recordamos el testimonio de uno de los trabajadores extracomunitarios que descargando tabique en lo que actualmente es el Colegio Mater Ecclesiae se rasgó la mano y siguió trabajando con ella envuelta en un trapo, porque si no, no le pagarían el día… el pobrecito de Connor lleva 15 años en puestos de gobierno. Cada mañana encuentra el desayuno preparado; y a la hora de comer, alguien le sirve comida de dos tiempos con postre, tiene merienda en las tardes y posiblemente cena (horarios de Roma). Lavan su ropa y hasta se la acercan a la habitación.

Cuantos exlegionarios tienen más de 20 años sin recibir atención médica o necesitan ayuda para la salud y no tienen acceso a un “proceso médico prolongado” como el de John Connor porque la Congregación los despojó de su seguridad social.

Un exmiembro nos había compartido este testimonio: «Yo requeriría revisión del cardiólogo; pero no tengo los recursos para ello. El DT me había dicho que los gastos médicos estaban garantizados mientras fuera legionario; pero ahora que salí no tengo nada».

Con la renuncia de Connor, el gobierno interino de Hernán Jiménez se limitará a lo ordinario. Todas las promesas pendientes hacia las víctimas fueron aniquiladas. Nunca se afrontó el abuso psicológico, el abuso de conciencia o el daño a tantas personas o el abuso de autoridad.

De los casos de complicidad o de negligencia sólo se mencionó algo en los “informes” anuales a partir de un informe oscuro que no concluyó nada y del que en el fondo nadie supo nada.

En los próximos días se ordenarán nuevos sacerdotes. Posiblemente Connor no se hará presente pues su renuncia es el presagio de una Congregación que lentamente muere y si lo hace, seguramente estará sonriendo con un cansancio profundo a pesar del dolor de las personas que la Congregación ha dañado.



[1] Marcial Maciel había indicado en diversas ocasiones que los puestos de gobierno legionario no eran “cargos”.

[2] La expresión viene del ambiente bélico romano y se refiere a acies, que era la línea de choque cuerpo a cuerpo contra el ejército enemigo. Los legionarios romanos avanzaban hasta caer en la línea de combrate “acies” o “la raya”.

Thursday, April 3, 2025

Connor declaró inocentes a los culpables en el caso FMS

 El “informe” sobre Víctimas que publican los legionarios anualmente este año nos entrega una joya de cinismo y expone manifiestamente su falta de compromiso auténtico con las víctimas al mostrar cómo lo principal es la campaña de imagen y control de daños.

 Para no repetir los datos conocidos, remitimos al lector a los demás artículos[1] sobre el tema:

Liberabit Veritas: Encubrimiento del Obispo

            Comunicado legionario a la muerte del depredador FMS

            Liberabit Veritas: Encubrimiento Superiores

            Actitud del obispo Velasio ante víctimas de FMS

            Comentarios al pseudoinforme de los legionarios sobre FMS

            Cuantificación del daño legionario

            Propósitos legionarios en 2022... los mismos     

            Encubrimiento legionario institucional como forma de Abuso

 

En el artículo sobre “Retraso y negligencia como forma de abuso” (último enlace de la lista) se recoge la narrativa legionaria desde el año 2020 en cada uno de los “informes” de la página legionaria 0abusos.

La Congregación manejó todo el tema “en lo oscurito”. Inicialmente hablaron de un caso conocido y después reconocieron que se trataba de la participación de algunos superiores en el caso del depredador legionario Fernando Martínez Suárez (dep).

¿Qué superiores fueron los investigados? Nunca lo han dicho.

¿Se extendió la investigación a otros colaboradores que tuvieron conocimiento de los hechos (como secretarios y auxiliares)? Nunca lo han dicho.

¿La investigación trató de lo ocurrido en el colegio de Cancún o incluyó la participación de los Superiores en los abusos previos del mismo depredador legionario? Nunca lo han dicho.

Se realizó una investigación canónica, ¿qué delitos fueron los investigados? Nunca lo sabremos.

No se sabe nada, porque todo lo manejaron en las sombras (Jn.3,20).

A pesar de que en presentación el “informe” hablan del compromiso de transparencia (segunda línea, pag.6) el caso de la responsabilidad de los Superiores sobre FMS es oscuro y nada trasparente.



Cinismo legionario



Gravedad de la campaña de imagen

Las fechas que los mismos legionarios exponen en su informe, les acusan:

·         En el inciso ‘D’ (pag.18) del “informe” destacan que la investigación concluyó en 2022.

·         Presentaron el material a la Santa Sede, la cual respondió en 2024 y emitieron un decreto de conclusión con la absolución de los implicados secretos.

Dos años de investigación y dos años preparando una respuesta.

El día 3 de abril publicaron el “informe” en 0Abusos y al mismo tiempo enviaron un mensaje a algunas víctimas del depredador legionario Fernando Martínez Suárez para comunicarles que los Superiores era inocentes.

¡A la misma hora! Si el decreto fue firmado en Octubre de 2024 y la prioridad son las víctimas, ¿por qué esperar al informe para contactar a las víctimas? ¿no responde más bien a una lógica de manejo de imagen?

Por otro lado, la comunicación legionaria, firmada por una persona de adorno[2], llamada Mariola Cueto, cuida mucho la redacción: El resultado de la investigación (canónica) no encontró delitos ni de negligencia ni de encubrimiento.

 

La lógica del cinismo

Así como John Connor, usó la expresión “traspaso de límites”[3] para evitar de hablar de abuso sexual, así ahora  hablan de delitos canónicos para negar los hechos.

El canon 1389 del código de 1983 originalmente sólo preveía el abuso de la potestad eclesiástica ecclesiastica potestas vel munus– pero el Papa Francisco actualizó[4] el canon en mayo de 2021.

Por tanto desde el punto de vista del uso de la potestad eclesiástica Eloy Bedia, Luis Garza, Octavio Acevedo y posiblemente Alfredo Márquez, Evaristo Sada y Carlos Skertchly son completamente inocentes porque la modificación del canon no es retroactiva.

Nuevamente, al igual que los extorsionadores Luca Gallizia, Óscar Náder y demás cómplices por una cuestión técnica son “legalmente” inocentes.

 

Calificación moral objetiva de los actos

Declarar canónicamente no culpable de negligencia a quienes manejaron las acusaciones iniciales contra FMS no cambia la naturaleza moral de los actos. El obispo prelado Jorge Bernal (dep) usó su autoridad moral como obispo para impedir que se presentara una demanda mientras tanto que Eloy Bedia con la ayuda de sus secretarios sacaban del país del depredador legionario FMS.

Si esto no es encubrimiento, ¿entonces qué es?

El delito de abuso de autoridad actualmente se considera por tres posibles vías: dolo, negligencia e impericia, según la actualización del canon 1378. El tema merece toda una reflexión según la costumbre del obrar legionario. En este lugar basta señalar:

Sacar del país a un acusado (por los padres de las niñas víctimas) constituye un acto doloso aunque haya sido realizado por obediencia.

No dar aviso a las autoridades ni alertar a los obispos constituye una negligencia grave a pesar de que en ese momento no existiera la normativa actual respecto a la situación de un depredador.

Ocultar el caso y manejarlo con secretismo constituye una grande impericia y manifiesta la incapacidad para asumir cargos de gobierno.

Es decir, a partir de la reflexión contemporánea, podemos decir que objetivamente los actos de los Superiores legionarios y de la Institución en cuanto tal, así como del obispo prelado y de la Prelatura en cuanto tal, son moralmente actos de abuso de autoridad.

Subjetivamente no podemos decir nada, obviamente, porque de internis necque Ecclesia y ellos (los superiores) hasta pensaban estar agradando a Dios.


A ver si John Connor en su próxima carta cita el texto de Isaías 5,20… va de acuerdo con el decreto que exculpa a quienes han revictimizado a las víctimas de FMS.

 

 

 



[1] Existe más documentación y comentarios en otros medios que dan testimonio de los hechos más allá de la falsa narrativa legionaria.

[2] Al igual que las personas de adorno o para la campaña de imagen en España: Rocío Sánchez Mejorada (mexicana) y en Italia: Catalina Gallego (colombiana).

[3] Recordemos el caso donde un adulto legionario frotaba su miembro erecto contra una niña… pero como ambos estaban vestidos, Connor lo consideró: “una triste experiencia de traspaso de límites”.

[4] Constitución Apostólica Pascite Gregem Dei; 23 de mayo de 2021

Monday, January 13, 2025

Obediencia y gracia de estado en los legionarios y Regnum Christi

Desde el año 2013 hemos reflexionado sobre la Congregación de los legionarios y el grupo de laicos surgidos de aquella iniciativa. A partir de los elementos objetivos en el derecho eclesiástico y de la historia conocida (y verificada) de Marcial Maciel hemos destacado que no pudo haber una vocación sacerdotal[1] y que además, a partir de los hechos verificados, la fundación fue fraudulenta[2], con vicio de procedimiento y con dolo.

En el espacio de Liberabit Vos Veritas ha habido oportunidad para destacar muchos temas relacionados con la Congregación. De modo especial consideramos las reflexiones con fundamento teológico o canónico para mostrar que los legionarios y la Federación no pueden ser considerados una obra de Dios[3]; que la obra de Maciel no pueda ser considerada obra de Dios o suscitada por Dios, no significa que no haya frutos de santidad. También hemos reflexionado en cómo el itinerario formativo ha tenido vicios graves por lo que posiblemente hay incluso ordenaciones sacerdotales nulas[4] entre los legionarios.

A continuación dedicaremos la siguiente reflexión al tema de la gracia de estado, la confianza y la obediencia.

 

Algunas conceptualizaciones

La gracia de estado suele confundirse[5] muchas veces con el empuje psicológico que un nuevo cargo o responsabilidad confiere; sin embargo el Catecismo es muy específico (Cat. No. 2004): La gracia de estado son gracias especiales que acompañan el ejercicio de las responsabilidades de la vida cristiana y los ministerios en el seno de la Iglesia. Tratándose de algo sobrenatural, el Catecismo señala con claridad que la gracia escapa a nuestra experiencia y que el único criterio para conocer que la gracia ha actuado son los frutos “Por sus frutos los conoceréis” (Mt.7,20). Además, la gracia de estado está ordenada a la gracia santificante y por tanto está al servicio de la caridad para la edificación de la Iglesia (Cat. No. 2003).

Como su nombre lo indica, la gracia es un don; por tanto no es “paquete” que se otorga con un puesto o una responsabilidad. Estas gracias especiales se otorgan para el bien de la Iglesia y para la salvación de otros; por tanto, no dependen[6] de las cualidades morales o personales de quien la ha recibido (Cf. Mt.7,22-23).

Además, la gracia no sustituye a la naturaleza, sino que posibilita el esfuerzo de ésta. A este respecto citamos una catequesis[7] del obispo de San Sebastián, José Munilla, a propósito de las gracias de estado que reciben los esposos con el sacramento del Matrimonio. El obispo Munilla destaca que la salud del matrimonio está muy condicionada por la calidad del noviazgo y que resulta ingenuo pensar  que la gracia de Dios será “suficiente” para subsanar las lagunas causadas por un noviazgo deficiente o por la falta de madurez de los esposos. No se puede afirmar, dice el obispo en su catequesis, que la gracia de estado justificará la desidia en la preparación de una homilía en el caso de un sacerdote.

 

Desde temprana edad sometidos a un ambiente "formativo",
donde el Superior cuenta con la "gracia de estado"
(Ratio Institutionis num 683)


Usos del concepto

En el Opus Dei se ha usado el concepto de “gracia de estado” en el contexto de la guía espiritual; de hecho algunos exmiembros han cuestionado incluso la existencia de la gracia de estado pensando que se trataba sólo de un instrumento de propaganda[8]. La Fraternidad[9] Sacerdotal de San Pío X (FSSPX) fundada por Marcel Lefebvre atribuye gracia de estado al Superior General de la Fraternidad para sus actos de gobierno; pero fue a partir de su acercamiento a Roma que algunos miembros comenzaron a cuestionar el concepto pues aunque en teoría siguen la doctrina católica de la gracia, en la práctica se referían al concepto como si fuese un carisma de infalibilidad o una panacea[10].

En la Congregación de los legionarios, el concepto de “gracia de estado” sirvió principalmente para motivar la confianza en los Superiores. Marcial Maciel desde el inicio apoyó sus motivaciones, pláticas y conferencias en el concepto; en 1946 escribía desde Comillas (CNP 26):

«Otro de los secretos para que conservéis vuestra vocación es el de una gran confianza hacia vuestros Superiores, a ellos tenéis que ir siempre a contarles vuestras tentaciones, vuestras luchas, vuestras victorias y derrotas y ellos con la gracia de estado que de Dios reciben os indicarán  el camino seguro para conseguir la victoria sobre el enemigo.»  CNP 3 de noviembre de 1946.

Hicieron eco de aquello también muchos de los instructores de novicios en explicación de reglas: Guillermo Izquierdo, José Antonio Alonso, Anthony Bannon, Brian Farrell (obispo), Cristóforo Gutiérrez, Fergus O’Carroll… Especial mención de Rafael Arumí y de Antonio Lagoa que además hablaban específicamente de la gracia de estado del Fundador[11].

La doctrina expuesta, tanto en la carta como en lo que enseñaban los Instructores de Novicios, era y es (en líneas generales) correcta. El problema no es la doctrina, sino la forma de presentarla y el “uso” que se le da, tal como sucede con la Fraternidad de San Pío X o con el Opus Dei.

Es decir, una verdad doctrinal se presenta como parte de un silogismo que conduce a la manipulación. Eso es grave y difícil de detectar.

Mientras que la premisa es correcta, puesto que se trata de doctrina teológica ortodoxa; la conclusión puede ser falsa porque el término medio es falible.

Los legionarios[12] asumen que el cargo de Superior “incluye” de por sí la gracia de estado, lo cual no es del todo correcto. Las gracias especiales, como ya se dijo, están ordenadas a la gracia santificante como un don especial y gratuito de Dios. El catecismo expresa esta verdad hablando de “acompañamiento”: «gracias especiales que acompañan las responsabilidades de la vida cristiana».

Presentar la doctrina de la “gracia de estado” como un hecho para fomentar la confianza en los superiores es un acto de manipulación religiosa.

Siendo Brian Farrell (actualmente obispo) instructor de novicios en Estados Unidos, Maciel “escribió” una carta (CNP 1271) a un novicio en 1973:

«Y déjese guiar por sus Superiores tranquila y confiadamente, movido por una certeza de fe: ellos representan a Dios para orientarle en el camino de su Voluntad Sma.; ellos gozan de una gracia de estado que es un auxilio divino que los capacita para desempeñar con eficacia su deber; ellos, por otra parte sólo buscan el bien de Ud., jamás obrarán por egoísmo o queriendo engañarle.» CNP 2 de mayo de 1973

El texto de Maciel dice que la gracia de estado capacita al Superior para desempeñar con eficacia su deber. La expresión es inexacta y equívoca. Todos los carismas están ordenados a la gracia santificante (Catecismo 2003), por tanto es inexacto hablar de eficacia. Tampoco es correcto decir que la gracia de estado capacita; eso es ajeno a la doctrina católica pues equivaldría a atribuir una forma de infalibilidad a las acciones del Superior en las que la gracia supliría la naturaleza. Maciel manifiesta con estas ideas no sólo su falta de formación teológica, sino también el fanatismo con el cual atribuía facultades cuasi-milagrosas a los superiores.

En definitiva, el texto invita a la confianza a partir de dos argumentos: los Superiores representan a Dios y los Superiores tienen gracia de estado.

La confianza es algo que se da en las relaciones interpersonales. Todos los seres humanos tenemos una disposición natural a confiar en los demás semejantes, pero a medida que maduramos y se van afectando las relaciones interpersonales, la confianza disminuye; entonces el ser humano naturalmente levanta barreras o mecanismos de defensa que protegen su intimidad.

Es bueno que haya confianza (humana) con el Superior religioso; pero la obediencia no depende de la confianza ni está condicionada por ella.

No se debe confundir la confianza humana con la confianza sobrenatural (esperanza); con esta última el religioso acepta como si fuera de parte de Dios, la indicación del Superior legítimo. El “como” es indispensable en la frase anterior. El religioso obedece al Superior religioso imitando la obediencia de Jesús a su Padre independientemente de la persona del Superior; pero ni el religioso es Jesús ni el Superior es el Padre Celestial. Por ello, cuando el religioso acepta la palabra del Superior, la somete a un discernimiento para poder aceptarla como venida de Dios. El discernimiento permite al religioso juzgar si la palabra del Superior está en el contexto del Evangelio y de la normativa de su Congregación.

Es evidente que este discernimiento será más sencillo cuando humanamente hay una relación de confianza personal entre el Superior y el religioso; pero la obediencia en cuanto tal no tiene qué ver con la confianza humana.

En este campo hay muchas sutilezas y suele haber muchos abusos por exceso y por defecto. Afirmar que se “debe creer que el Superior es un instrumento de Dios por el cargo que tiene y que hablará de parte de Dios” parece una frase ortodoxa, pero como tal es incorrecta porque al final todo puede ser instrumento de Dios, o mejor dicho, todo es instrumento de Dios; omnia cooperantur in bonum (Rm.8,28). Por tanto, no se debe “creer” que tal persona es específicamente un instrumento de Dios por el cargo que ocupa. Esa persona será instrumento de Dios sólo en el contexto del Evangelio, de las Constituciones y de las normas del instituto.

Pongamos algunos ejemplos concretos: cuando el Superior pide conseguir una casa de vacaciones aprovechando el fuero interno de la dirección espiritual, no está respetando el derecho común y por tanto no es un instrumento de Dios. Cuando el Superior pide destruir la propiedad ajena para evitar molestias a la comunidad, no está siendo instrumento de Dios. Cuando el Superior aprueba un intento de extorsión, no está siendo instrumento de Dios. Incluso en hechos menores, como pedirle al religioso que use el transporte público sin pagar, el Superior no está siendo un instrumento de Dios. Cuando el Superior por “obediencia” al Superior Mayor somete a un religioso a un tratamiento psiquiátrico sin juzgar la conveniencia del tratamiento, no sólo no está siendo instrumento de Dios, sino que incluso comete un delito. Los hechos y anécdotas son múltiples y muestran con claridad que no se debe creer simplemente que el Superior por su cargo habla de parte de Dios o “cuenta con” la gracia de estado. Es necesario un discernimiento para conocer si la actuación del Superior está en el contexto de la Voluntad de Dios.

Algunas de las “anécdotas” anteriores son graves y la Congregación nunca ha esclarecido nada, ni pedido disculpas ni se ha acercado a las víctimas. Eduardo Robles-Gil y José Gerardo Cárdenas ante algunos señalamientos sobre abuso de autoridad o acciones cuando menos inmorales, dijeron que “lo hicimos por obediencia”[13].

Además de todo lo anterior, hemos recogido algunos testimonios en los que el Superior menciona “tener” la gracia de estado para tomar determinadas decisiones. Por ejemplo Álvaro Corcuera afirmó en varias ocasiones que había que confiar en sus decisiones porque el Señor le daba la gracia de estado: «Le pido que tenga confianza en esto, sabiendo que  Dios Nuestro Señor nos da la gracia de estado a los que tenemos que ejercer esta dura labor del gobierno.»[14]. La afirmación de Corcuera es particularmente perniciosa porque pretende fundar la aceptación de una decisión de gobierno en un acto de confianza (y no tanto en una adhesión de obediencia) siendo el fundamento de dicha confianza la gracia de estado. Atribuir la asistencia especial de Dios a las decisiones factuales del gobierno le confieren un cierto halo de infalibilidad, puesto que fue Dios el que “guió” tal decisión… y Dios no puede equivocarse ni engañarnos.

Álvaro Corcuera en lugar de pedir obediencia religiosa recurre a una forma de motivación que es en sí una forma de manipulación religiosa. El contexto de la frase de Corcuera nos muestra que él no está tratando de manipular o engañar, sino que simplemente usa la “gracia de estado” para pedir confianza en sus decisiones.

Cuando en la obediencia religiosa se enfatiza demasiado la confianza con el Superior, puede caerse en el peligro de falta de discernimiento: el religioso obedece porque confía humanamente en el Superior y no porque juzga en el contexto de la Voluntad de Dios. En la Legión se ha dado desde su origen esta mezcla dañina entre confianza y obediencia.

La obediencia religiosa no necesariamente implica confianza; es decir, el religioso puede obedecer meritoriamente al superior aún desconfiando del mandato recibido o incluso desconfiando de la persona del Superior puesto que la obediencia religiosa no es un ejercicio de confianza humana.

En este sentido es de notar que el texto actual de la Ratio Institutionis (2da edición) de los legionarios, en el número 411 afirma que la confianza entre formadores y formados es uno de los dones más hermosos que (la Congregación) ha recibido de Dios. Por ello se insta a los legionarios a acoger a los Superiores como “don de Dios” (num.437).

Ambos números reflejan la mentalidad e ignorancia de Marcial Maciel. Y una vez más la doctrina expuesta como tal, es correcta, incluso citan un documento[15] vaticano sobre la formación de religiosos. Paradójicamente el párrafo (del documento sobre la formación en los institutos religiosos) que citan habla de la vida comunitaria y cómo los religiosos están congregados por adhesión de fe bajo el Superior y no por algún tipo de afinidad. Los legionarios en la Ratio Institutionis usan una cita del mismo párrafo precisamente para fomentar la afinidad (confianza) con el Superior; es decir, ¡¡citan el documento para lo contrario a la intención del texto citado!!

Cuando se promueve de esta forma la figura del Superior y además se dice que su palabra está respaldada por la gracia de estado, la aceptación de sus indicaciones deriva en una forma de “asentimiento religioso”[16]. Lo mismo ocurría con la FSSPX al referirse a las indicaciones del Superior General.

Cuando los legionarios dicen confiar en el Superior “movido por una certeza de fe (…) que gozan de una gracia de estado”, están pidiendo que la confianza en el Superior se funde sobre la fe en la asistencia del Espíritu Santo por la gracia de estado.

La frase de Corcuera va en este sentido cuando dice: «tenga confianza en esto, sabiendo que  Dios Nuestro Señor nos da la gracia de estado». La verdad o falsedad del mandato; es decir “esto”, no importa; lo que importa es que Dios asiste de modo especial al Superior y por tanto se tiene que confiar en el Superior porque se está confiando en Dios. De este modo la obediencia “legionaria” se convierte en un acto de confianza y no en una obediencia religiosa. Cuando Corcuera pide tener confianza “sabiendo que Dios…” está pidiendo un asentimiento religioso pues la aceptación de “esto” se funda sobre la fe en la asistencia del Espíritu Santo al Superior… pero este tipo de aceptación o asentimiento es lo que el magisterio describe como una verdad de fide tenenda[17].

 

Por eso la obediencia legionaria ha sido tan dañina en la psicología de muchos, porque algunos Superiores mandaban como si hicieran declaraciones magisteriales: de fide tenenda.

La Ratio Institutionis de los legionarios afirma en num.683: «El instructor de novicios cuenta con una particular gracia de estado para ayudar al novicio y a la Congregación a hacer luz acerca de su llamado a la Legión sobre bases suficientemente sólidas, que den garantías para el futuro, o bien para ayudarlo a abrazar y responder a la voz de Dios que lo guía por otro camino.».

Según lo que hemos comentado, no es correcto afirmar que el Superior “cuenta con”[18] la gracia de estado puesto que dicha expresión se refiere[19] a algo que se incluye o se posee. El mismo Catecismo cita el Concilio de Trento para afirmar que ni por las obras ni por los sentimientos se puede deducir la gracia, la justificación o la salvación (Concilio de Trento: DS 1533-34); mucho menos aún se podrá deducir la gracia por un nombramiento o un cargo.

Por otro lado, no puede afirmarse ni negarse el auxilio de la gracia de estado en el caso de ningún formador religioso, ni siquiera en el caso de los depredadores sexuales. Pero es totalmente incorrecto declarar que el Superior posee la gracia de estado para guiar en el discernimiento. Es decir, la gracia no es algo que “posee” la persona por el hecho de ocupar un cargo. Tampoco es correcto afirmar que la gracia de estado es específicamente para ayudar a discernir una vocación… Nuevamente un reflejo de la mentalidad e ignorancia de Maciel.

 

El daño

La mezcla entre confianza, obediencia y veneración a los Superiores puede afectar a algunos y a otros no. Hay exlegionarios que antes de haber pertenecido a la Congregación tenían una fe fresca y brillante; pero como se les hizo creer que las indicaciones del Superior tenían especial asistencia de Dios, ahora tienen una fe muy lastimada o no tienen fe.

El daño en la fe no es lo único.

Cualquier persona que emite un juicio personal o toma una decisión, incluso en las cosas más simples, está involucrando todo su ser en dicha afirmación; estos son aspectos básicos de psicología y antropología. Cuando se le pide negar el propio juicio, en el fondo están negando su propio yo. Por eso muchos exreligiosos tienen una autoestima tan lastimada.

Ya se había mencionado múltiples veces cómo la obediencia que promovían en la Congregación de los legionarios era antropológicamente dañina. Las Constituciones en la edición de 1983 nums. 297 (voto de obediencia), 31 (admisión de candidatos), 50 (pruebas a los novicios), 300 (superiores) hablaban explícitamente de la renuncia al propio juicio. Afortunadamente la edición vigente cambió la redacción y ahora hablan de “total entrega de la propia voluntad” (num. 31 edición de 2014).

En Visita Apostólica[20] ordenada por el Papa Benedicto XVI, los visitadores destacaron que había un problema con el ejercicio de la autoridad (punto 4 inciso b). En su momento los legionarios argumentaron que se trataba de pequeñas exageraciones[21] por exceso de celo. Nunca han afrontado con seriedad una reflexión auténtica sobre el daño estructural en la Congregación a causa de Maciel. En estos párrafos hemos mostrado dos temas graves donde se ve una influencia clara del Fundador incluso después de la tan proclamada renovación… incluso en textos que han pasado decenas de revisiones.

Vincular la palabra del Superior a una “certeza de fe” por el hecho de su cargo para muchos significó un profundo conflicto interior, máxime cuando el Superior cometía actos de abuso.

Si no hay una reflexión acerca del daño estructural de la influencia de Maciel en el voto de obediencia, menos aún podemos esperar una reflexión acerca del daño causado en tantos jóvenes que con entusiasmo entregaron su vida a Dios: daño en la fe y daño en la psicología.



[6] Mt.7,22-23: Multi dicent mihi in illa die: “Domine, Domine, nonne in tuo nomine prophetavimus, et in tuo nomine daemonia eiecimus, et in tuo nomine virtutes multas fecimus?”. Et tunc confitebor illis: Numquam novi vos; discedite a me, qui operamini iniquitatem.

[10] Panacea es la diosa griega que proporcionaba remedios universales; el vocablo por tanto se usa para designar una solución que sirve para todo.

[11] Aunque no hay escritos o grabaciones al respecto, se cuenta con testimonio de muchos miembros y exmiembros.

[12] Igualmente las 3GF (actualmente llamadas Consagradas de la Federación RC); algunas directoras incluso de modo tajante afirmaban la gracia de estado casi como doctrina de infalibilidad.

[13] Sobre este tema se ha hablado poco entre los exlegionarios; pero hay bastate reflexión moral acerca de la culpabilidad de los oficiales nazis que “por obediencia” cometieron crímenes contra la humanidad. En un sacerdote además está el agravante del deber de tener una conciencia moral formada.

[14] Texto de una conversación por correo electrónico cuando él ya era superior general. Por privacidad se omiten fecha y destinatario del correo.

[16] Por asentimiento religioso, nos referimos a la adhesión de la mente a una verdad, apoyados principalmente en la fe.

[17] Ver nota doctrinal sobre  la Profesión de fe y Juramento de fidelidad,  Num.8 https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_1998_professio-fidei_sp.html

[18] En inglés la expresión sería rely on.

[19] “Contar con” en castellano se refiere a algo que se posee o de lo que se dispone. Ver https://dle.rae.es/contar voz intransitiva num. 10