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Saturday, March 21, 2026

Análisis del Comunicado Capitular 2026: El colapso de la narrativa

El Comunicado Capitular 2026 funciona como una tomografía de la Congregación y, como tal, ha generado reacciones encontradas. Más allá de opiniones viscerales, conviene analizar algunos puntos con serenidad.

 

Florencio Sánchez, el histriónico, hablando en el Capítulo

El Capítulo se extendió por más de cinco semanas para un resultado que muchos perciben como tibio y repetitivo. No incluye disposiciones concretas ni aborda temas críticos como las víctimas o las promesas pendientes de capítulos anteriores. Ante esto, los Capitulares argumentan en el mismo texto que de un Capítulo General no deben esperarse solo normas, sino un "discernimiento espiritual"[1].

 

Narrativa institucional

Dicho discernimiento es difícil de extraer debido a la excesiva reflexión espiritual que rodea el texto. Esta estructura manifiesta una tensión en el aula: aunque hubo unidad en las diferencias, persiste una falta de madurez para hablar de la verdad sin tapujos

 

En el discernimiento espiritual de los Capitulares se nota la influencia de la fenomenología antropológica de Paul Ricoeur (filósofo francés que busca entender la realidad a través del significado narrativo que el lenguaje da a los sucesos de la historia) y de MacIntyre (filósofo británico que busca responder al deber hacer a través del reconocimiento de la historia). Dice el texto del Comunicado que partiendo con gratitud de Dios buscan «una lectura común, honesta y verificable, de la historia reciente, que permita asumir la verdad de lo vivido y situarnos con mayor realismo en el momento actual» (Num.34).

 

Tal propósito es demasiado ambicioso; de hecho, ni el Comunicado ni el Capítulo son los espacios adecuados para una lectura de la realidad y de la historia; lo ideal habría sido una comisión interdisciplinar con expertos externos.

 

La sección «Esbozo de una lectura bíblica de nuestra historia» carece de rigor histórico. Es un conjunto de reflexiones que intentan encajar citas bíblicas en un pasado tortuoso que, aunque de conocimiento común, no se menciona explícitamente.

 

Pese a lo anterior, el Num.36 del Comunicado sí tiene un juicio de la historia que es quizás el punto más logrado del Capítulo General. Lo dicen del siguiente modo: «(…) se vio afectado fue también el relato interior que durante décadas dio cohesión, dirección y sentido compartido a la vida legionaria: un relato que unificaba misión, identidad y futuro, que ofreció dinamismo apostólico y generó frutos reales, pero que necesitaba una purificación profunda». Más adelante aclaran que la afectación no fue un “rasponazo” superficial sino «el colapso de un relato institucional con consecuencias espirituales, comunitarias y apostólicas» (Num.37).

 

Al final del párrafo intentan mitigar parte de lo que acaban de decir. Se nota el “forcejeo” de las comisiones al redactar este texto: «Esta realidad marcó de manera decisiva el proceso vivido, sin agotar ni definir por sí solo toda la historia de la Legión» (Num.36) y al final del siguiente párrafo «asumir esta verdad no significa reducir la historia de la Legión a una herida» (Num.37). Aceptan la verdad, pero inmediatamente tratan de acotar su alcance para más adelante endulzarla con reflexiones y con espiritualidad.

 

Vamos por partes… Lo primero, el relato.

 

Relato es una narración estructurada en la que los sucesos se representan mediante el lenguaje. El relato no necesariamente es un texto escrito, sino que puede ser toda una serie de documentos, narraciones, historias… acta legionis y demás.

 

Históricamente, el Fundador cuidó meticulosamente esta narrativa desde 1941, alimentándola con diarios, textos legislativos y una doctrina centrada exclusivamente en su figura. A diferencia de otros fundadores cuyo carisma se centraba en una acción social (pobres, enfermos), redención de cautivos, enseñanza, el carisma aquí era "que él fundara".

 

Para 1980 el relato estaba bastante estructurado de tal modo que los Capitulares redactaron en el primer Comunicado Capitular lo siguiente: «Al Fundador toca, no por méritos propios (…) ser el instrumento auténtico para manifestar el carisma (…) A los Cofundadores corresponde conocer, asimilar y transmitir las Constituciones, la doctrina, el espíritu, la metodología, las genuinas tradiciones, la disciplina y el estilo de vida de la Legión tal y como ha sido manifestado por el Fundador» (CCG1980 Num.4 que a su vez cita una CNP de 1980). Es decir, este relato establecía que el Fundador era el instrumento auténtico del carisma y los cofundadores meros transmisores de su voluntad.

 

Se ve con claridad cómo las ideas de fondo del relato unifican, dan sentido y cohesión. Nadie estaba siguiendo a Maciel, se sigue a Cristo Jesús. «El Señor de la mies y de la viña nos ha escogido como colaboradores, conforme a la gracia dada a cada uno (1Cor.3,9). Esta elección se nos presenta totalmente gratuita, imprevista, misteriosa, desproporcionada a nuestras posibilidades» (CCG1980 Num.5).

 

El relato institucional incluía esos dos componentes especiales: Elección divina y ser cofundador. De este modo, traicionar a la Congregación era traicionar un especial llamado divino –cohesión, identidad y sentido– a una obra querida especialmente por Dios –misión, dirección y futuro–.

 

Por ello, es incorrecta la afirmación del Comunicado 2026 cuando dice que «los hechos ligados al Fundador (…) marcó de manera decisiva el proceso vivido, sin agotar ni definir por sí solo toda la historia de la Legión». Es incorrecta porque es equívoca pues la Congregación sigue su historia más allá de la vida de Maciel; sin embargo, la vida del Fundador definía completamente la vida de la Congregación: Más de sesenta años «(…) de historia prodigiosa, intensamente concentrada en la persona de Nuestro Padre Fundador, pero también participada por cada uno de los cofundadores en la medida de su madurez espiritual y de su generosidad, deben abrirnos los ojos a la gran realidad y verdad fundamental de nuestra vida: la Legión y el Movimiento son obra de Dios» (CCG1980 Num.7).

 

Cuando el Capítulo General 2026 declara que el relato institucional colapsó está reconociendo algo más allá de la renuncia institucional a Maciel como en el Capítulo de 2014 o de las declaraciones sobre el llamado “fundador histórico” del Capítulo de 2020. Está reconociendo una disociación insostenible entre el discurso oficial y la realidad de la organización. Está reconociendo el “derrumbe de la narrativa” porque muchos hechos contradicen de forma sistemática la imagen que la institución ha proyectado.

 

En distintos grupos de opinión (de entre los más recientes: Legioleaks, Todo Maciel, Life after RC, El Trastévere, Regain Network, etc.) se ha hecho mención continuamente de “relatos alternativos” que han sido grietas en el relato institucional. La fuerza de esta “narrativa exterior” ha crecido conforme se verifican como verdaderos los acontecimientos ocultos al interior y expuestos en los “relatos alternativos”.

 

Tres cofundadores sucesores de Maciel ante The Head of Christ


Relato y Carisma

La idea del “carisma” está profundamente asociada en el relato institucional, no desde el origen, sino como idea paulatinamente asociada en el tiempo como parte del “don” de Dios. Y esta mezcla es compleja, porque no es posible negar el aspecto divino de la vocación, pero a su vez es necesario discernir su autenticidad. Gracia, bondad y elección de Dios había subrayado el CCG1980. El bien realizado y las obras existentes están allí y no se han derrumbado. ¿Cuál es entonces el colapso del relato?

 

La obra no se ha derrumbado y la Iglesia decidió no disolverla. Cuando los Capitulares hablan el colapso del relato interior, están reconociendo que la Congregación avanzaba apoyada en la idea de la santidad y la inspiración divina de Marcial Maciel como fundador.

 

Es evidente que sí hay un carisma del Espíritu; no sólo lo ha declarado el Sucesor de Pedro, sino que los buenos frutos están a la vista. Pero el carisma no es institucional, no es algo transmitido por Maciel… es la acción del Viento que sopla donde quiere (Jn.3,8) «porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt.18,20). Es la fecundidad que Jesús otorga a todo el que cree en Él (Mt.16,16) y actúa en su nombre. La obra de Maciel (la Congregación, las asociaciones de consagrados y consagradas) ha sido la ocasión del actuar de Dios, como destacamos en una reflexión[2] anterior.

 

Aunque la narrativa institucional vincula el carisma al relato interno, al reconocer su colapso queda en evidencia que no existe tal vínculo, pues el carisma del Espíritu con el que Dios actúa a través y en los miembros de su Iglesia vinculados a la obra de Maciel no ha colapsado. Por ello en el aula capitular se ha buscado (consciente o inconscientemente) una alternativa.

 

Es decir, si la fundación como relato institucional, está rota porque tenía pies de barro (Dan.2,33), no es posible mirar al origen ni al momento de la inspiración fundacional para “rehacer” el relato. Ni en la calle de Cotija para el sacerdocio, ni en la capilla de Veracruz para la fundación, porque ambas historias no pueden dar cohesión, no pueden inspirar, no dan esperanza ni transmiten espiritualidad… porque son un cuento embustero que no puede verificarse al tener como testigo único a un mitómano.

 

Por tanto, ahora es necesario buscar la cohesión y la inspiración en aquellos que acompañaron a Maciel. Este giro está dicho muy “quedito”, casi en voz baja, con sutileza. Pero implica un cambio profundo. Lo mencionan una única vez en las recomendaciones al nuevo director general, dicen: «Impulsar el estudio histórico sobre los cofundadores y su papel fundamental en el desarrollo del carisma, espiritualidad y misión». (Comunicado, Lectura Bíblica, Num.21 inciso b). Es la única ocasión que hablan de ello.

 

En el Capítulo de 1980 se había dicho expresamente que los cofundadores no eran cimiento, sólo colaboradores del Fundador. Ahora se busca el papel “fundamental” de los Cofundadores.

 

Todo lo demás que dice el comunicado sobre la pobreza, el ejercicio de la autoridad, las relaciones con la Federación, la misión y hasta el cristocentrismo, todo… pende de este hilo fundamental. No lo dice el Equipo de Liberabit Veritas, lo reconocen los mismos Capitulares: el relato era cohesión, dirección y sentido, unificaba misión, identidad y futuro.

 

No es de extrañarse por tanto que no haya habido ninguna palabra hacia las víctimas o las personas heridas por la Congregación. Simplemente, en este momento, no tienen la capacidad.

 

La tibieza del Comunicado Capitular y los temas tratados manifiestan una debilidad institucional. Condición que no se había manifestado en los Capítulos anteriores (ni 2020, ni 2014), aunque ya estaba presente.

 

Cuando alguien manotea, ahogándose, difícilmente presta atención a quien está a su lado, aunque reclame sufrimiento causado. Para el Capítulo 2026 las víctimas fueron transparentes, más por incapacidad que por opción.

 

La debilidad institucional afecta y permea toda la institución. El impacto más severo será en los ingresos de los próximos años.

 

Urge recuperar una narrativa interior que dé identidad y cohesión; para ello recurren a los cofundadores… «Recoger de forma sistemática su testimonio de vida y la información histórica conservada en su memoria» (Comunicado, Lectura Bíblica, Num.21 inciso b). Y esto, también duele.

 

Duele porque los principales depositarios de la memoria histórica son exmiembros. Y recordemos que la Congregación rechazó dialogar con algunos Cofundadores históricos en el Capítulo General Extraordinario de 2018.

 

Duele porque algunos Cofundadores han sido señalados de complicidad, silencio o incluso de abusos (no necesariamente sexuales).

 

La historia de la obra de Maciel, de la Congregación y de las asociaciones vinculadas a la Federación, no puede agotarse en la herida que causa el Fundador… pero sí la determina completamente. Los miembros seguirán presentándose de punta en blanco; pero sólo aquellos que se han alejado de la narrativa institucional seguirán redactando la verdad de los hechos y dando testimonio de la verdad de los acontecimientos. Al final, más que lecturas bíblicas, lo que prevalecerá será el testimonio de los hechos… porque la Verdad nos hará libres (Jn.8,32).

 

Epílogo

Después de todo, la Congregación hará lo que le venga en gana. Seguirá mermando pensando medrar. Seguirán atribuyéndose méritos que son de Dios… porque ya lo cantó Julio Iglesias: “La vida sigue igual”.



[1] «De un Capítulo General no han de esperarse únicamente disposiciones, sino un discernimiento espiritual que nos lleve a reconocer qué historia estamos encarnando hoy como Legión de Cristo (…)» (Num.33)

[2] En este artículo se traza un paralelismo entre la Legión y la labor evangelizadora en Veracruz

Saturday, August 23, 2025

Peter Mullan, LC habla sobre el Lobo de Dios

Comienzan a aparecer las opiniones y respuestas de los legionarios, consagradas (antes 3GF) y consagrados (antes 3GM) de la actualmente llamada Federación RC[1]. La tónica general de las respuestas legionarias o de gente vinculada a ellos es: «Ya lo sabíamos», «No teníamos todo el detalle, pero lo general ya lo conocíamos». Incluso más de alguno ha comentado que «todo eso se expone en el curso introductorio de historia a los novicios porque ahora hay transparencia».

Peter Mullan, miembro de la Congregación de Maciel redactó un artículo en respuesta a “tantos” comentarios acerca de la serie de HBO “El Lobo de Dios” (El artículo se puede leer más abajo).

Después de una breve introducción, Peter Mullan usa la imagen de la familia y se llama así mismo y a los miembros de la Federación RC, hijos legítimos y espirituales de Marcial Maciel.

El grado de condicionamiento mental raya en el absurdo. Peter Mullan es doctor en filosofía. El problema no es la “inteligencia más que mediana”. Él mismo narra el origen de su condicionamiento: conoce la Congregación de Maciel desde los 6 ó 7 años, a los 10 se adhirió al llamado ECYD y a los 15 ingresó al seminario menor.


Peter Mullan, miembro de la Congregación de Maciel

 

Es el mismo caso de Gabriel Sotres y de otros miembros de la Congregación con inteligencia aguda pero que siempre han tenido límites a su pensamiento debido a que su  belief sostiene su identidad. Colocan su “creencia” por encima de la evidencia de la razón.

Una muestra de que la creencia está por encima de la razón se puede ver por la cantidad de afirmaciones gratuitas incluso con falso. Es decir, afirmaciones que se perciben como verdaderas en el contexto en el que se presentan, pero que de suyo son falsas.

Por ejemplo: Menciona la Visita Apostólica[2] ordenada por el Papa Benedicto XVI y dice Peter Mullan, textual: «Después de haber estudiado a fondo la Legión, la Iglesia reconoció en ella un don, una contribución a la vida católica, como parte de nuestro carisma para el bien de la Iglesia».

Se trata de BIAS[3] en toda la extensión del concepto. Vamos por partes:

-         La visita apostólica entrevistó a la mayoría de los Legionarios y a algunas otras personas muy vinculadas a la Congregación. La mayoría de las preguntas de los Visitadores[4] tenía qué ver principalmente con la relación hacia el Fundador y después con la normativa y la vivencia de los votos. Por tanto, es FALSO afirmar que la visita apostólica tuvo como objeto “estudiar a fondo” a la Congregación.

-         Es FALSO afirmar que la visita apostólica reconoció un don. De nuevo nos encontramos ante una afirmación BIAS; es decir que aparenta ser verdadera pero no tiene fundamento. La visita sólo reconoció la necesidad de redefinir el carisma preservando su núcleo “militia Christi”.

-         Es FALSO afirmar que el “carisma legionario” es una contribución a la vida católica; de hecho el comunicado lo expresa al revés pues la “militia Christi” es la que “caracteriza la actividad apostólica y misionera de la Iglesia”. Es decir, lo que sería el núcleo del carisma de la Congregación es una característica de la actividad de la Iglesia; de ninguna manera se afirma que el “carisma legionario” es una aportación a la vida de la Iglesia.

 

Por otro lado, Peter Mullan hace una afirmación tremenda al decir que de toda la curia romana, al único que Maciel no pudo comprar fue a Ratzinger/Benedicto. Aquí mismo en Liberabit Veritas ya hemos dado testimonio del programa de cultivo de eclesiásticos, de las listas de regalos, del seguimiento cercano y de los encargados con los que se “acompañaba” a cada obispo o persona de relevancia. Esta afirmación de Mullan es importante, porque el nombramiento del Delegado Pontificio también estuvo condicionado por el cultivo legionario y de algún modo las valoraciones que de él emanaron estaban condicionadas por su adhesión al Cardenal secretario de Estado Angelo[5] Sodano (RIP).

Después Mullan dedica varios párrafos a hablar de su experiencia “carismática” en torno a “militia Christi”… nuevamente BIAS porque desde el Capitulo General de 2014 a la fecha nunca se ha hecho mención al carisma de “militia Christi”; de hecho, las intervenciones de Robles-Gil (segundo sucesor de Maciel) y de Connor (tercer sucesor de Maciel) hace referencia a la metodología de “formar formadores” como el núcleo del carisma sin hacer mención de lo que indicó el comunicado vaticano en tiempos de Benedicto.

Después Mullan afirma que los legionarios ya se han separado más de la figura fundadora mirando más a Cristo y que en esa medida son “sus” legionarios (es decir Legionarios de Cristo”). Pero no se pregunta por qué se llaman “Legionarios”, tampoco indaga el motivo del abandono del nombre anterior (Misioneros del Sagrado Corazón), no menciona que fue Marcial Maciel y sólo él, quien dijo que era “Voluntad de Dios” el nombre.

 

El colmo del BIAS (el belief por encima de la evidencia razonable) es su afirmación acerca de Maciel, cita: «Nunca sabremos (…) si tuvo momentos de inspiración directa de Dios».

 

NO SABEMOS si tuvo inspiración divina… y preferimos no saberlo y quedarnos con la creencia; es más, a mí me dio muy buenos consejos, consejos que considero estaban inspirados…

Por un lado afirma que el carisma recibido de Dios fue ratificado por la Iglesia y después dice que no se sabe si ese carisma fue inspirado por Dios. Una persona en un ambiente sano y normal lo primero que hace es buscar la autenticidad de lo que se afirma como venido de Dios.

Peter Mullan lleva muchos años en la obra de Maciel, su hermano ya es exlegionario al igual que su hermana exconsagrada. Para muchos, la situación de Peter resulta dolorosa; porque ven en él su autenticidad, sus buenas intenciones a la vez que constatan con sufrimiento que no sólo defiende a la institución, sino que llega a ser irracional en muchas de sus afirmaciones.

Así, en su apología de Maciel, Peter Mullan afirma que «Maciel proporcionó a los Legionarios y a la Iglesia una asombrosa red de escuelas, universidades y seminarios en todo el mundo».

¿Acaso el fin justifica los medios? ¿Mullan habrá estudiado teología moral en el Ateneo de los legionarios o en la Anáhuac?

Peter Mullan, como legionario se convierte en discípulo de Maciel al sostener una ética proporcionalista. Reconoce que Maciel fue criminal y no es modelo a seguir, pero sus buenas obras son mayores en proporción… y concluye diciendo: «que mi trabajo y mi vida consagrada puedan limpiar el nombre de los Legionarios».


Artículo de Peter Mullan













[1] El “Movimiento” nunca existió canónicamente es otro de los tantos fraudes de Marcial Maciel.

[2] La visita apostólica fue comunicada el 10 de marzo de 2009 al Superior General, Álvaro Corcuera por parte del Secretario de Estado Vaticano, Card. Tarcisio Bertone. La fecha de la carta posiblemente fue fijada para coincidir con el natalicio de Marcial Maciel.

[3] En castellano significaría prejuicio. Se trata de una inclinación o juicio inconsciente.

[4] Testimonio de varios legionarios y exlegionarios referente a la visita apostólica.

[5] Fervoroso defensor de Maciel, vinculado a Maciel por su familia en negocios de mucho dinero y otras cosas. Recibió reglaos, vacaciones y toda una serie de actividades en su honor…

Monday, January 13, 2025

Obediencia y gracia de estado en los legionarios y Regnum Christi

Desde el año 2013 hemos reflexionado sobre la Congregación de los legionarios y el grupo de laicos surgidos de aquella iniciativa. A partir de los elementos objetivos en el derecho eclesiástico y de la historia conocida (y verificada) de Marcial Maciel hemos destacado que no pudo haber una vocación sacerdotal[1] y que además, a partir de los hechos verificados, la fundación fue fraudulenta[2], con vicio de procedimiento y con dolo.

En el espacio de Liberabit Vos Veritas ha habido oportunidad para destacar muchos temas relacionados con la Congregación. De modo especial consideramos las reflexiones con fundamento teológico o canónico para mostrar que los legionarios y la Federación no pueden ser considerados una obra de Dios[3]; que la obra de Maciel no pueda ser considerada obra de Dios o suscitada por Dios, no significa que no haya frutos de santidad. También hemos reflexionado en cómo el itinerario formativo ha tenido vicios graves por lo que posiblemente hay incluso ordenaciones sacerdotales nulas[4] entre los legionarios.

A continuación dedicaremos la siguiente reflexión al tema de la gracia de estado, la confianza y la obediencia.

 

Algunas conceptualizaciones

La gracia de estado suele confundirse[5] muchas veces con el empuje psicológico que un nuevo cargo o responsabilidad confiere; sin embargo el Catecismo es muy específico (Cat. No. 2004): La gracia de estado son gracias especiales que acompañan el ejercicio de las responsabilidades de la vida cristiana y los ministerios en el seno de la Iglesia. Tratándose de algo sobrenatural, el Catecismo señala con claridad que la gracia escapa a nuestra experiencia y que el único criterio para conocer que la gracia ha actuado son los frutos “Por sus frutos los conoceréis” (Mt.7,20). Además, la gracia de estado está ordenada a la gracia santificante y por tanto está al servicio de la caridad para la edificación de la Iglesia (Cat. No. 2003).

Como su nombre lo indica, la gracia es un don; por tanto no es “paquete” que se otorga con un puesto o una responsabilidad. Estas gracias especiales se otorgan para el bien de la Iglesia y para la salvación de otros; por tanto, no dependen[6] de las cualidades morales o personales de quien la ha recibido (Cf. Mt.7,22-23).

Además, la gracia no sustituye a la naturaleza, sino que posibilita el esfuerzo de ésta. A este respecto citamos una catequesis[7] del obispo de San Sebastián, José Munilla, a propósito de las gracias de estado que reciben los esposos con el sacramento del Matrimonio. El obispo Munilla destaca que la salud del matrimonio está muy condicionada por la calidad del noviazgo y que resulta ingenuo pensar  que la gracia de Dios será “suficiente” para subsanar las lagunas causadas por un noviazgo deficiente o por la falta de madurez de los esposos. No se puede afirmar, dice el obispo en su catequesis, que la gracia de estado justificará la desidia en la preparación de una homilía en el caso de un sacerdote.

 

Desde temprana edad sometidos a un ambiente "formativo",
donde el Superior cuenta con la "gracia de estado"
(Ratio Institutionis num 683)


Usos del concepto

En el Opus Dei se ha usado el concepto de “gracia de estado” en el contexto de la guía espiritual; de hecho algunos exmiembros han cuestionado incluso la existencia de la gracia de estado pensando que se trataba sólo de un instrumento de propaganda[8]. La Fraternidad[9] Sacerdotal de San Pío X (FSSPX) fundada por Marcel Lefebvre atribuye gracia de estado al Superior General de la Fraternidad para sus actos de gobierno; pero fue a partir de su acercamiento a Roma que algunos miembros comenzaron a cuestionar el concepto pues aunque en teoría siguen la doctrina católica de la gracia, en la práctica se referían al concepto como si fuese un carisma de infalibilidad o una panacea[10].

En la Congregación de los legionarios, el concepto de “gracia de estado” sirvió principalmente para motivar la confianza en los Superiores. Marcial Maciel desde el inicio apoyó sus motivaciones, pláticas y conferencias en el concepto; en 1946 escribía desde Comillas (CNP 26):

«Otro de los secretos para que conservéis vuestra vocación es el de una gran confianza hacia vuestros Superiores, a ellos tenéis que ir siempre a contarles vuestras tentaciones, vuestras luchas, vuestras victorias y derrotas y ellos con la gracia de estado que de Dios reciben os indicarán  el camino seguro para conseguir la victoria sobre el enemigo.»  CNP 3 de noviembre de 1946.

Hicieron eco de aquello también muchos de los instructores de novicios en explicación de reglas: Guillermo Izquierdo, José Antonio Alonso, Anthony Bannon, Brian Farrell (obispo), Cristóforo Gutiérrez, Fergus O’Carroll… Especial mención de Rafael Arumí y de Antonio Lagoa que además hablaban específicamente de la gracia de estado del Fundador[11].

La doctrina expuesta, tanto en la carta como en lo que enseñaban los Instructores de Novicios, era y es (en líneas generales) correcta. El problema no es la doctrina, sino la forma de presentarla y el “uso” que se le da, tal como sucede con la Fraternidad de San Pío X o con el Opus Dei.

Es decir, una verdad doctrinal se presenta como parte de un silogismo que conduce a la manipulación. Eso es grave y difícil de detectar.

Mientras que la premisa es correcta, puesto que se trata de doctrina teológica ortodoxa; la conclusión puede ser falsa porque el término medio es falible.

Los legionarios[12] asumen que el cargo de Superior “incluye” de por sí la gracia de estado, lo cual no es del todo correcto. Las gracias especiales, como ya se dijo, están ordenadas a la gracia santificante como un don especial y gratuito de Dios. El catecismo expresa esta verdad hablando de “acompañamiento”: «gracias especiales que acompañan las responsabilidades de la vida cristiana».

Presentar la doctrina de la “gracia de estado” como un hecho para fomentar la confianza en los superiores es un acto de manipulación religiosa.

Siendo Brian Farrell (actualmente obispo) instructor de novicios en Estados Unidos, Maciel “escribió” una carta (CNP 1271) a un novicio en 1973:

«Y déjese guiar por sus Superiores tranquila y confiadamente, movido por una certeza de fe: ellos representan a Dios para orientarle en el camino de su Voluntad Sma.; ellos gozan de una gracia de estado que es un auxilio divino que los capacita para desempeñar con eficacia su deber; ellos, por otra parte sólo buscan el bien de Ud., jamás obrarán por egoísmo o queriendo engañarle.» CNP 2 de mayo de 1973

El texto de Maciel dice que la gracia de estado capacita al Superior para desempeñar con eficacia su deber. La expresión es inexacta y equívoca. Todos los carismas están ordenados a la gracia santificante (Catecismo 2003), por tanto es inexacto hablar de eficacia. Tampoco es correcto decir que la gracia de estado capacita; eso es ajeno a la doctrina católica pues equivaldría a atribuir una forma de infalibilidad a las acciones del Superior en las que la gracia supliría la naturaleza. Maciel manifiesta con estas ideas no sólo su falta de formación teológica, sino también el fanatismo con el cual atribuía facultades cuasi-milagrosas a los superiores.

En definitiva, el texto invita a la confianza a partir de dos argumentos: los Superiores representan a Dios y los Superiores tienen gracia de estado.

La confianza es algo que se da en las relaciones interpersonales. Todos los seres humanos tenemos una disposición natural a confiar en los demás semejantes, pero a medida que maduramos y se van afectando las relaciones interpersonales, la confianza disminuye; entonces el ser humano naturalmente levanta barreras o mecanismos de defensa que protegen su intimidad.

Es bueno que haya confianza (humana) con el Superior religioso; pero la obediencia no depende de la confianza ni está condicionada por ella.

No se debe confundir la confianza humana con la confianza sobrenatural (esperanza); con esta última el religioso acepta como si fuera de parte de Dios, la indicación del Superior legítimo. El “como” es indispensable en la frase anterior. El religioso obedece al Superior religioso imitando la obediencia de Jesús a su Padre independientemente de la persona del Superior; pero ni el religioso es Jesús ni el Superior es el Padre Celestial. Por ello, cuando el religioso acepta la palabra del Superior, la somete a un discernimiento para poder aceptarla como venida de Dios. El discernimiento permite al religioso juzgar si la palabra del Superior está en el contexto del Evangelio y de la normativa de su Congregación.

Es evidente que este discernimiento será más sencillo cuando humanamente hay una relación de confianza personal entre el Superior y el religioso; pero la obediencia en cuanto tal no tiene qué ver con la confianza humana.

En este campo hay muchas sutilezas y suele haber muchos abusos por exceso y por defecto. Afirmar que se “debe creer que el Superior es un instrumento de Dios por el cargo que tiene y que hablará de parte de Dios” parece una frase ortodoxa, pero como tal es incorrecta porque al final todo puede ser instrumento de Dios, o mejor dicho, todo es instrumento de Dios; omnia cooperantur in bonum (Rm.8,28). Por tanto, no se debe “creer” que tal persona es específicamente un instrumento de Dios por el cargo que ocupa. Esa persona será instrumento de Dios sólo en el contexto del Evangelio, de las Constituciones y de las normas del instituto.

Pongamos algunos ejemplos concretos: cuando el Superior pide conseguir una casa de vacaciones aprovechando el fuero interno de la dirección espiritual, no está respetando el derecho común y por tanto no es un instrumento de Dios. Cuando el Superior pide destruir la propiedad ajena para evitar molestias a la comunidad, no está siendo instrumento de Dios. Cuando el Superior aprueba un intento de extorsión, no está siendo instrumento de Dios. Incluso en hechos menores, como pedirle al religioso que use el transporte público sin pagar, el Superior no está siendo un instrumento de Dios. Cuando el Superior por “obediencia” al Superior Mayor somete a un religioso a un tratamiento psiquiátrico sin juzgar la conveniencia del tratamiento, no sólo no está siendo instrumento de Dios, sino que incluso comete un delito. Los hechos y anécdotas son múltiples y muestran con claridad que no se debe creer simplemente que el Superior por su cargo habla de parte de Dios o “cuenta con” la gracia de estado. Es necesario un discernimiento para conocer si la actuación del Superior está en el contexto de la Voluntad de Dios.

Algunas de las “anécdotas” anteriores son graves y la Congregación nunca ha esclarecido nada, ni pedido disculpas ni se ha acercado a las víctimas. Eduardo Robles-Gil y José Gerardo Cárdenas ante algunos señalamientos sobre abuso de autoridad o acciones cuando menos inmorales, dijeron que “lo hicimos por obediencia”[13].

Además de todo lo anterior, hemos recogido algunos testimonios en los que el Superior menciona “tener” la gracia de estado para tomar determinadas decisiones. Por ejemplo Álvaro Corcuera afirmó en varias ocasiones que había que confiar en sus decisiones porque el Señor le daba la gracia de estado: «Le pido que tenga confianza en esto, sabiendo que  Dios Nuestro Señor nos da la gracia de estado a los que tenemos que ejercer esta dura labor del gobierno.»[14]. La afirmación de Corcuera es particularmente perniciosa porque pretende fundar la aceptación de una decisión de gobierno en un acto de confianza (y no tanto en una adhesión de obediencia) siendo el fundamento de dicha confianza la gracia de estado. Atribuir la asistencia especial de Dios a las decisiones factuales del gobierno le confieren un cierto halo de infalibilidad, puesto que fue Dios el que “guió” tal decisión… y Dios no puede equivocarse ni engañarnos.

Álvaro Corcuera en lugar de pedir obediencia religiosa recurre a una forma de motivación que es en sí una forma de manipulación religiosa. El contexto de la frase de Corcuera nos muestra que él no está tratando de manipular o engañar, sino que simplemente usa la “gracia de estado” para pedir confianza en sus decisiones.

Cuando en la obediencia religiosa se enfatiza demasiado la confianza con el Superior, puede caerse en el peligro de falta de discernimiento: el religioso obedece porque confía humanamente en el Superior y no porque juzga en el contexto de la Voluntad de Dios. En la Legión se ha dado desde su origen esta mezcla dañina entre confianza y obediencia.

La obediencia religiosa no necesariamente implica confianza; es decir, el religioso puede obedecer meritoriamente al superior aún desconfiando del mandato recibido o incluso desconfiando de la persona del Superior puesto que la obediencia religiosa no es un ejercicio de confianza humana.

En este sentido es de notar que el texto actual de la Ratio Institutionis (2da edición) de los legionarios, en el número 411 afirma que la confianza entre formadores y formados es uno de los dones más hermosos que (la Congregación) ha recibido de Dios. Por ello se insta a los legionarios a acoger a los Superiores como “don de Dios” (num.437).

Ambos números reflejan la mentalidad e ignorancia de Marcial Maciel. Y una vez más la doctrina expuesta como tal, es correcta, incluso citan un documento[15] vaticano sobre la formación de religiosos. Paradójicamente el párrafo (del documento sobre la formación en los institutos religiosos) que citan habla de la vida comunitaria y cómo los religiosos están congregados por adhesión de fe bajo el Superior y no por algún tipo de afinidad. Los legionarios en la Ratio Institutionis usan una cita del mismo párrafo precisamente para fomentar la afinidad (confianza) con el Superior; es decir, ¡¡citan el documento para lo contrario a la intención del texto citado!!

Cuando se promueve de esta forma la figura del Superior y además se dice que su palabra está respaldada por la gracia de estado, la aceptación de sus indicaciones deriva en una forma de “asentimiento religioso”[16]. Lo mismo ocurría con la FSSPX al referirse a las indicaciones del Superior General.

Cuando los legionarios dicen confiar en el Superior “movido por una certeza de fe (…) que gozan de una gracia de estado”, están pidiendo que la confianza en el Superior se funde sobre la fe en la asistencia del Espíritu Santo por la gracia de estado.

La frase de Corcuera va en este sentido cuando dice: «tenga confianza en esto, sabiendo que  Dios Nuestro Señor nos da la gracia de estado». La verdad o falsedad del mandato; es decir “esto”, no importa; lo que importa es que Dios asiste de modo especial al Superior y por tanto se tiene que confiar en el Superior porque se está confiando en Dios. De este modo la obediencia “legionaria” se convierte en un acto de confianza y no en una obediencia religiosa. Cuando Corcuera pide tener confianza “sabiendo que Dios…” está pidiendo un asentimiento religioso pues la aceptación de “esto” se funda sobre la fe en la asistencia del Espíritu Santo al Superior… pero este tipo de aceptación o asentimiento es lo que el magisterio describe como una verdad de fide tenenda[17].

 

Por eso la obediencia legionaria ha sido tan dañina en la psicología de muchos, porque algunos Superiores mandaban como si hicieran declaraciones magisteriales: de fide tenenda.

La Ratio Institutionis de los legionarios afirma en num.683: «El instructor de novicios cuenta con una particular gracia de estado para ayudar al novicio y a la Congregación a hacer luz acerca de su llamado a la Legión sobre bases suficientemente sólidas, que den garantías para el futuro, o bien para ayudarlo a abrazar y responder a la voz de Dios que lo guía por otro camino.».

Según lo que hemos comentado, no es correcto afirmar que el Superior “cuenta con”[18] la gracia de estado puesto que dicha expresión se refiere[19] a algo que se incluye o se posee. El mismo Catecismo cita el Concilio de Trento para afirmar que ni por las obras ni por los sentimientos se puede deducir la gracia, la justificación o la salvación (Concilio de Trento: DS 1533-34); mucho menos aún se podrá deducir la gracia por un nombramiento o un cargo.

Por otro lado, no puede afirmarse ni negarse el auxilio de la gracia de estado en el caso de ningún formador religioso, ni siquiera en el caso de los depredadores sexuales. Pero es totalmente incorrecto declarar que el Superior posee la gracia de estado para guiar en el discernimiento. Es decir, la gracia no es algo que “posee” la persona por el hecho de ocupar un cargo. Tampoco es correcto afirmar que la gracia de estado es específicamente para ayudar a discernir una vocación… Nuevamente un reflejo de la mentalidad e ignorancia de Maciel.

 

El daño

La mezcla entre confianza, obediencia y veneración a los Superiores puede afectar a algunos y a otros no. Hay exlegionarios que antes de haber pertenecido a la Congregación tenían una fe fresca y brillante; pero como se les hizo creer que las indicaciones del Superior tenían especial asistencia de Dios, ahora tienen una fe muy lastimada o no tienen fe.

El daño en la fe no es lo único.

Cualquier persona que emite un juicio personal o toma una decisión, incluso en las cosas más simples, está involucrando todo su ser en dicha afirmación; estos son aspectos básicos de psicología y antropología. Cuando se le pide negar el propio juicio, en el fondo están negando su propio yo. Por eso muchos exreligiosos tienen una autoestima tan lastimada.

Ya se había mencionado múltiples veces cómo la obediencia que promovían en la Congregación de los legionarios era antropológicamente dañina. Las Constituciones en la edición de 1983 nums. 297 (voto de obediencia), 31 (admisión de candidatos), 50 (pruebas a los novicios), 300 (superiores) hablaban explícitamente de la renuncia al propio juicio. Afortunadamente la edición vigente cambió la redacción y ahora hablan de “total entrega de la propia voluntad” (num. 31 edición de 2014).

En Visita Apostólica[20] ordenada por el Papa Benedicto XVI, los visitadores destacaron que había un problema con el ejercicio de la autoridad (punto 4 inciso b). En su momento los legionarios argumentaron que se trataba de pequeñas exageraciones[21] por exceso de celo. Nunca han afrontado con seriedad una reflexión auténtica sobre el daño estructural en la Congregación a causa de Maciel. En estos párrafos hemos mostrado dos temas graves donde se ve una influencia clara del Fundador incluso después de la tan proclamada renovación… incluso en textos que han pasado decenas de revisiones.

Vincular la palabra del Superior a una “certeza de fe” por el hecho de su cargo para muchos significó un profundo conflicto interior, máxime cuando el Superior cometía actos de abuso.

Si no hay una reflexión acerca del daño estructural de la influencia de Maciel en el voto de obediencia, menos aún podemos esperar una reflexión acerca del daño causado en tantos jóvenes que con entusiasmo entregaron su vida a Dios: daño en la fe y daño en la psicología.



[6] Mt.7,22-23: Multi dicent mihi in illa die: “Domine, Domine, nonne in tuo nomine prophetavimus, et in tuo nomine daemonia eiecimus, et in tuo nomine virtutes multas fecimus?”. Et tunc confitebor illis: Numquam novi vos; discedite a me, qui operamini iniquitatem.

[10] Panacea es la diosa griega que proporcionaba remedios universales; el vocablo por tanto se usa para designar una solución que sirve para todo.

[11] Aunque no hay escritos o grabaciones al respecto, se cuenta con testimonio de muchos miembros y exmiembros.

[12] Igualmente las 3GF (actualmente llamadas Consagradas de la Federación RC); algunas directoras incluso de modo tajante afirmaban la gracia de estado casi como doctrina de infalibilidad.

[13] Sobre este tema se ha hablado poco entre los exlegionarios; pero hay bastate reflexión moral acerca de la culpabilidad de los oficiales nazis que “por obediencia” cometieron crímenes contra la humanidad. En un sacerdote además está el agravante del deber de tener una conciencia moral formada.

[14] Texto de una conversación por correo electrónico cuando él ya era superior general. Por privacidad se omiten fecha y destinatario del correo.

[16] Por asentimiento religioso, nos referimos a la adhesión de la mente a una verdad, apoyados principalmente en la fe.

[17] Ver nota doctrinal sobre  la Profesión de fe y Juramento de fidelidad,  Num.8 https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_1998_professio-fidei_sp.html

[18] En inglés la expresión sería rely on.

[19] “Contar con” en castellano se refiere a algo que se posee o de lo que se dispone. Ver https://dle.rae.es/contar voz intransitiva num. 10