Comentario a la carta que el Superior General de los Legionarios dirige
a los religiosos con ocasión de la docuserie el Lobo de Dios sobre su Fundador.
15 de septiembre de 2025, Nuestra Señora de los Dolores.
Un momento providencial
La carta de Connor sobre la serie de HBO tiene elementos
reveladores respecto al estado anímico al interno de la obra. Después de los
saludos y la introducción se refiere a la serie del Lobo de Dios como un
momento catártico (del griego “catarsis” = purificación, que hoy se entendería
más como liberación emocional). Sin embargo, esta “experiencia catártica”
contradice lo que la gran mayoría ha dicho: «ya lo sabíamos».
Si ya lo sabían, ¿por qué hasta ahora es catártico? ¿por
qué en el curso de historia oficial no tuvieron esa experiencia catártica?
¿será que el curso lleva una carga editorial (ideológica) que justifica todo,
impidiendo enfrentarse con la realidad histórica tal cual se conoce? ¿Acaso era
información fragmentada?
Dice Connor: «al escuchar los testimonios de las
víctimas y ver las dramatizaciones, pudieron unir fragmentos de información que
habían escuchado (…)» (párrafo 4).
Los legionarios y consagrados de la Federación que
dijeron “ya lo sabíamos” tenían acceso a fragmentos de información. Muchos
recordarán como Rafael Arumí narraba los sucesos del 56-59 como una “gran
bendición” pero mantenía a todos sin conocimiento real de los hechos porque
toda la información que presentaba era fragmentada de modo que los pequeños
retazos verdaderos sostenían una narrativa general falsa que podía llamarse “gran
bendición”.
La técnica de Arumí en los años 56-59 fue también la
actuación de Corcuera en 2006-2009, fragmentación de hechos.
Tuvo que venir un externo (HBO) a unir los fragmentos
en una narración testimonial para que legionarios y consagradas pudieran «enfrentar
la magnitud del mal que nuestro fundador había perpetrado.» (párrafo 4).
Pero John Connor insiste que no fue la docuserie de
HBO. Él dice que tuvo su catarsis con el curso de historia preparado institucionalmente.
Non sequitur… ¿Por qué los demás tienen su catarsis con la docuserie y
no la tuvieron con el curso? ¿Connor tuvo un curso con información
privilegiada? ¿hay un curso de historia para la “Cúpula” y otro para los de “a
pie” tal como había comunicado capitular para superiores y otro para los de “a
pie”?
Lo que la carta dice quiere decir entre líneas es que
la docuserie ha suscitado gran inquietud entre los miembros, no sólo religiosos
en formación, sino incluso entre los sacerdotes de muy diversas edades. Por
ello, más adelante en la carta señala, entre otras medidas, que será publicado
el texto de las respuestas de Andreas Schöggl y que además se están abriendo
nuevos canales de escucha en la Dirección General «y queremos atender a las
inquietudes legítimas» (párrafo 15)…
En esta línea va la exhortación a la tranquilidad, Connor
dice «Me llegó una paz enorme al conocer la verdad de nuestra historia.»
(párrafo 5), porque, según él, pudo constatar cómo el bien legionario crecía
junto al mal del fundador: «el mal y el bien crecían juntos» (párrafo 5).
Quiere dar a entender que junto con Maciel hubo otras
personas que eran buenas y virtuosas, sugiere algo como la parábola, pero no
afronta el tema del trigo y la cizaña. Lo evade mencionando tres categorías de
personas en torno a Maciel: los virtuosos, los que sospechaban y las víctimas.
Si aplicamos esta clasificación a la parábola
tendríamos un campo sembrado con espigas de trigo que llevan granos, con espigas
de trigo que no se sabe, con espigas de trigo dañadas y con una única espiga de
cizaña llamada Marcial Maciel. Es decir, un sembradío de trigo y una sola espiga
de cizaña. Pero la parábola de Jesús en Mt.13,24-30 no es así, sino que crecen
trigo y cizaña de modo que no se pueden distinguir con facilidad (hecho que
ocurre realmente en un campo de trigo). Este párrafo de Connor tácitamente
asume la línea editorial del lobo solitario; del fundador malo, obra buena;
Maciel malo, religiosos buenos, etc.
Vivir
en la verdad para caminar en la luz
La carta pasa a mencionar acciones que se están
emprendiendo y que deberían proporcionar serenidad a quienes se encuentran
turbados. Aquí vemos un paso de apertura muy importante (al menos lo que está
anunciado). El acceso a las fuentes históricas permitirá un estudio
des-apasionado, des-ideologizado, des-mitificado de la historia tanto de la
congregación como de lo que ahora constituye la Federación RC, como la figura
misma del Fundador.
Entre más estudios haya, mejor se logrará conocer la
verdad de los hechos y decantar la acción de Dios separándola de las obras
humanas.
El segundo punto es una promesa vaga y engañosa.
Nuevamente acciones en lo “oscurito”: «hemos encargado a un psiquiatra de
prestigio internacional» (párrafo 9). Si de verdad tiene “prestigio”
internacional, ¿por qué no dar su nombre?
Por otro lado, si aún no hay fecha para la apertura
del Archivo Histórico, ¿qué va a estudiar el prestigioso psiquiatra? Se
entiende que para realizar un estudio serio, es necesario acceder a las fuentes…
pero si no hay fechas para la apertura de las mismas, ¿cómo podrá el
prestigioso psiquiatra estudiarlas?
El tercer punto merece nuestro respeto… esperando que
no sea propaganda hueca (false advertising) como cuando dijo “mi
prioridad son las víctimas”. Transcribir todo el audio del Archivo Histórico es
una tarea grande… Audios valiosos son las narraciones de la historia de la
Legión, esos que realizó Maciel en audio-cassettes en torno a la fecha de la
infección hepática, las grabaciones de conversaciones en reuniones de gobierno,
etc. Tienen mucho menos interés las grabaciones de auto-hagiografía, las “questions”,
o la colección “la voz del fundador”.
Conocer nuestra historia
Con la exhortación a conocer la historia, la carta
vuelve al tono proteccionista y propagandístico. «Yo tengo planeado
repasarlo de nuevo (el curso institucional de historia, párrafo 12)». Pero
añade una frase -casi como pegada posteriormente- que traiciona su misma narrativa y sinceridad:
«Lo
más valioso para mí son los testimonios de las víctimas, que por tantos años no
escuchamos» (párrafo 12).
Y decimos que traiciona la narrativa porque en el
Capítulo General (cuando eligieron a John) escucharon a víctimas de abuso
sexual por parte del clero, pero víctimas ninguna de las víctimas relacionadas
con la obra de Maciel; fue un acto institucional. Previamente, en el Capítulo General
de 2014, cuando algunas de las mismas víctimas históricas habían dirigido una
carta a los participantes… y no fueron escuchadas; es más, ni respuesta
recibieron. En su lugar publicaron un comunicado de prensa. También fue un acto
institucional.
Parecería que después de la serie de HBO ahora sí
escuchan a las víctimas; pero no nos engañemos, en realidad están escuchando la
presión mediática que la voz de las víctimas históricas de Maciel ha generado.
El tema del escándalo (de las heridas a la misión y
mirar con esperanza)
Estos párrafos inician con el pasaje del fariseo y la
pecadora; Connor habla de escándalo, pero el texto de San Lucas sólo dice que
el fariseo mal pensó de Jesús (Lc.7,39). No se está leyendo la Biblia e
iluminando la realidad, sino que se buscan textos acordes a lo que perciben
como realidad.
La redacción de esta parte de la carta no está clara;
parecería que los revisores cortaron algunas frases o insertaron otras forzando
el hilo conductor. Pasa de la experiencia de la pecadora, a la historia de la
Congregación violentando las comparaciones para equiparar una institución
humana con la vida espiritual de una persona o con la historia misma de la
redención.
Esas imágenes están tomadas sin el contexto bíblico
adecuado para forzar al texto a decir lo que la línea editorial ha marcado. De
esta manera hasta idealiza la magnitud del mal perpetrado por el fundador. Escribe:
«La herida no es un paréntesis ni una mancha que deba ser borrada, sino una
realidad teológica» (párrafo 18). Se oye muy bonito, pero no dice nada y
engaña mucho.
Al origen de la Congregación no existe la “marca de
una herida”, sino un Fundador malvado y enfermo cuyas verdaderas intenciones
para iniciar la obra no han sido clarificadas. Hablar del inmenso daño causado
por Maciel como “la marca de una herida” es sólo una idealización bucólica de
los hechos.
Marcial Maciel Degollado fue una persona atribulada
desde su niñez. Su personalidad desarrolló trastornos importantes y patologías
peligrosas. Mentía con astucia y engañaba con alevosía. Esas fueron las
realidades humanas con las cuales manejó la Congregación desde el inicio. Introducir
la doctrina paulina de pecado y redención (párrafos 17 a 20) es una forma religiosa
de huir del problema… espiritualizándolo.
Estos párrafos que tratan de ser más “teológicos” son
en realidad una forma de huida. Se usa el apostolado como fuga in avanti,
se usa la teología como fuga religiosa, se usa la espiritualidad como fuga
mística. «Nuestra
historia, asumida e integrada, no es un obstáculo para la evangelización»
(párrafo 21) y luego mezcla con lo personal: «somos pecadores perdonados que
anuncian la misericordia que hemos experimentado (…)»; después en el
siguiente párrafo: «Tenemos una historia que contar» (párrafo 22),
llevándolo al plano personal espiritual: «una historia de heridas y sanación,
de pecado y arrepentimiento, de perdón y misericordia»…
Por eso Connor mezcla Connor las ideas del Obispo
Franc Rodé según las cuales Maciel “ahorró” a los legionarios de la tentación
de la vanidad por un fundador santo como San Juan Bosco. Añade el tema de la purificación
de la memoria, el examen de conciencia, el arrepentimiento, la fragilidad y la
Virgen de los Dolores… fuga religiosa.
Y aunque lo que dice el texto es muy correcto, loable
y deseable: mirar a Dios y no a uno mismo, ser humilde, llevar la cruz… ¡pero
hay un monstruo en la habitación! No está enfrentando el problema, sino que
huye de él. Es como cuando una de las actualmente llamadas Consagradas (antes
3GFs) daba dirección espiritual a una señora que padecía graves problemas de
abuso doméstico y la Consagrada le decía en “orientación moral”: “hacen falta
más rodillas”. ¡Momento! ¡Time-out! Sí hay que rezar, meditar y suplicar a
Dios. Pero la oración no es una fuga ni una solución mágica, hay acciones
legales que tomar, hay que eliminar el abuso al menos con separación física…
Los legionarios tienen un monstruo en la habitación. La
docuserie de HBO ha abierto los ojos de muchos y por primera vez están haciendo
un alto para detenerse a pensar en el tremendo monstruo que está en la
habitación.
A la luz de esta reflexión, todo indica que se ha acuñado un nuevo concepto teológico: el carisma por negación. Es decir, el carisma de la Legión brota de ser fundados por un delincuente sin escrúpulos ni auténtico sentido religioso.
«Es
el momento de contar nuestra historia a la luz del Evangelio» (párrafo 23).
La
historia la han contado tres de las víctimas históricas de Maciel, tres de los
8 Magníficos que lucharon en sus vidas contra la sombra de Maciel para contar
la verdad… y terminaron luchando contra una institución que los vejó, los
calumnió y consiguió dañarles en el patrimonio que habían rehecho. Esos 3
Magníficos, ayudados por periodistas y por una plataforma de streaming
cuentan la historia y hacen la historia.
¿No
conmueve la expresión del Honorable Alejandro Espinosa cuando dice que
perdonaría cristianamente al monstruo abusador? Él no habla con citas bíblicas
ni espiritualiza idílicamente una situación dramática de su vida. Cuenta la verdadera
historia que los legionarios se han negado a conocer, la cuenta a la luz del Evangelio
vivido, no exhortado embusteramente como quien promete y no cumple.
«Que
cada comunidad dedique tiempo para orar y dialogar sobre estos temas»… ¿y
de qué van a hablar? ¿del curso institucional de historia? ¿de las respuestas
cliché en la página oficial acerca de Maciel?
Mientras
historiadores y cronistas y estudiosos no puedan acceder al material documental
y se conozca la verdadera historia de la Congregación, hablarán de lo mismo y
seguirá la fuga in avanti.