El “informe” sobre Víctimas que publican los legionarios anualmente este año nos entrega una joya de cinismo y expone manifiestamente su falta de compromiso auténtico con las víctimas al mostrar cómo lo principal es la campaña de imagen y control de daños.
Para no repetir los datos conocidos, remitimos al lector a los demás artículos[1] sobre el tema:
Liberabit Veritas: Encubrimiento del Obispo
Comunicado legionario a la muerte del depredador FMS
Liberabit Veritas: Encubrimiento Superiores
Actitud del obispo Velasio ante víctimas de FMS
Comentarios al pseudoinforme de los legionarios sobre FMS
Cuantificación del daño legionario
Propósitos legionarios en 2022... los mismos
Encubrimiento legionario institucional como forma de Abuso
En el artículo sobre “Retraso y negligencia como forma de abuso” (último enlace de la lista) se recoge la narrativa legionaria desde el año 2020 en cada uno de los “informes” de la página legionaria 0abusos.
La Congregación manejó todo el tema “en lo oscurito”. Inicialmente hablaron de un caso conocido y después reconocieron que se trataba de la participación de algunos superiores en el caso del depredador legionario Fernando Martínez Suárez (dep).
¿Qué superiores fueron los investigados? Nunca lo han dicho.
¿Se extendió la investigación a otros colaboradores que tuvieron conocimiento de los hechos (como secretarios y auxiliares)? Nunca lo han dicho.
¿La investigación trató de lo ocurrido en el colegio de Cancún o incluyó la participación de los Superiores en los abusos previos del mismo depredador legionario? Nunca lo han dicho.
Se realizó una investigación canónica, ¿qué delitos fueron los investigados? Nunca lo sabremos.
No se sabe nada, porque todo lo manejaron en las sombras (Jn.3,20).
A pesar de que en presentación el “informe” hablan del compromiso de transparencia (segunda línea, pag.6) el caso de la responsabilidad de los Superiores sobre FMS es oscuro y nada trasparente.
![]() |
Cinismo legionario |
Gravedad de la campaña de imagen
Las fechas que los mismos legionarios exponen en su informe, les acusan:
· En el inciso ‘D’ (pag.18) del “informe” destacan que la investigación concluyó en 2022.
· Presentaron el material a la Santa Sede, la cual respondió en 2024 y emitieron un decreto de conclusión con la absolución de los implicados secretos.
Dos años de investigación y dos años preparando una respuesta.
El día 3 de abril publicaron el “informe” en 0Abusos y al mismo tiempo enviaron un mensaje a algunas víctimas del depredador legionario Fernando Martínez Suárez para comunicarles que los Superiores era inocentes.
¡A la misma hora! Si el decreto fue firmado en Octubre de 2024 y la prioridad son las víctimas, ¿por qué esperar al informe para contactar a las víctimas? ¿no responde más bien a una lógica de manejo de imagen?
Por otro lado, la comunicación legionaria, firmada por una persona de adorno[2], llamada Mariola Cueto, cuida mucho la redacción: El resultado de la investigación (canónica) no encontró delitos ni de negligencia ni de encubrimiento.
La lógica del cinismo
Así como John Connor, usó la expresión “traspaso de límites”[3] para evitar de hablar de abuso sexual, así ahora hablan de delitos canónicos para negar los hechos.
El canon 1389 del código de 1983 originalmente sólo preveía el abuso de la potestad eclesiástica –ecclesiastica potestas vel munus– pero el Papa Francisco actualizó[4] el canon en mayo de 2021.
Por tanto desde el punto de vista del uso de la potestad eclesiástica Eloy Bedia, Luis Garza, Octavio Acevedo y posiblemente Alfredo Márquez, Evaristo Sada y Carlos Skertchly son completamente inocentes porque la modificación del canon no es retroactiva.
Nuevamente, al igual que los extorsionadores Luca Gallizia, Óscar Náder y demás cómplices por una cuestión técnica son “legalmente” inocentes.
Calificación moral objetiva de los actos
Declarar canónicamente no culpable de negligencia a quienes manejaron las acusaciones iniciales contra FMS no cambia la naturaleza moral de los actos. El obispo prelado Jorge Bernal (dep) usó su autoridad moral como obispo para impedir que se presentara una demanda mientras tanto que Eloy Bedia con la ayuda de sus secretarios sacaban del país del depredador legionario FMS.
Si esto no es encubrimiento, ¿entonces qué es?
El delito de abuso de autoridad actualmente se considera por tres posibles vías: dolo, negligencia e impericia, según la actualización del canon 1378. El tema merece toda una reflexión según la costumbre del obrar legionario. En este lugar basta señalar:
Sacar del país a un acusado (por los padres de las niñas víctimas) constituye un acto doloso aunque haya sido realizado por obediencia.
No dar aviso a las autoridades ni alertar a los obispos constituye una negligencia grave a pesar de que en ese momento no existiera la normativa actual respecto a la situación de un depredador.
Ocultar el caso y manejarlo con secretismo constituye una grande impericia y manifiesta la incapacidad para asumir cargos de gobierno.
Es decir, a partir de la reflexión contemporánea, podemos decir que objetivamente los actos de los Superiores legionarios y de la Institución en cuanto tal, así como del obispo prelado y de la Prelatura en cuanto tal, son moralmente actos de abuso de autoridad.
Subjetivamente no podemos decir nada, obviamente, porque de internis necque Ecclesia y ellos (los superiores) hasta pensaban estar agradando a Dios.
A ver si John Connor en su próxima carta cita el texto de Isaías 5,20… va de acuerdo con el decreto que exculpa a quienes han revictimizado a las víctimas de FMS.
[1] Existe más documentación y comentarios en otros medios que dan testimonio de los hechos más allá de la falsa narrativa legionaria.
[2] Al igual que las personas de adorno o para la campaña de imagen en España: Rocío Sánchez Mejorada (mexicana) y en Italia: Catalina Gallego (colombiana).
[3] Recordemos el caso donde un adulto legionario frotaba su miembro erecto contra una niña… pero como ambos estaban vestidos, Connor lo consideró: “una triste experiencia de traspaso de límites”.
[4] Constitución Apostólica Pascite Gregem Dei; 23 de mayo de 2021