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Monday, June 2, 2025

Marcelino de Andrés una narración de la Legión

La historia de Marcelino es inquietante. Su vida es una poderosa narración de la Legión. Para muchos la acción de Dios en su Iglesia y en sus ministros se ha puesto en entredicho a causa de la Congregación fundada por Maciel… Marcelino traza con su vida ese itinerario.

 

Ingresaron a la Congregación de Maciel desde menores


Una vida como narración de la Congregación

 

A Marcelino de Andrés Núñez sus compañeros lo describen como una persona alegre de mirada triste que siempre arrastraba consigo un deje de melancolía; muchas veces callado y taciturno aunque dispuesto a participar con entusiasmo en todas las actividades.

De su familia, eran 7 hermanos, fueron 3 los que ingresaron. Primero él a la apostólica, después su hermano menor, Juan Ramón, y por último en 1994 ingresó María Elena, la mayor de ellos tres cuando ella tenía 27 años.

Marcelino y Juan Ramón ingresaron desde pequeños al Centro Vocacional (seminario menor). Marcelino de Andrés inició el noviciado en 1982, pero él nació en noviembre de 1967; es decir ¡¡¡fue admitido al noviciado sin haber cumplido los 15 años de edad!!! Al terminar el segundo año de noviciado, emitió la primera profesión religiosa ¡¡¡sin haber cumplido los 17 años de edad!!! (Paréntesis: la reforma del código de derecho canónico es de 1983, Marcelino profesó en 1984 cuando comenzaban a aplicarse los cambios que requerían mayoría de edad para validez canónica).

Su instructor de novicios fue Fergus O’Carroll quien no detectó ni reportó ningún comportamiento extraordinario ni mencionó ninguna tendencia anormal en el novicio aún adolescente. Después continuó con su formación legionaria: 2 años de juniorado teniendo como superior a Juan Manuel Dueñas. Filosofía teniendo a Corcuera como superior. A la edad de 20 años inició sus “prácticas apostólicas” en el Cumbres de México como prefecto de disciplina; fue su primer contacto asiduo con seglares desde sus 13 años de edad. Duró un año en el Cumbres y pasó a la apostólica (seminario menor) de León, como prefecto de menores, otro año. Y regresó a Roma a continuar la filosofía, nuevamente teniendo a Corcuera como Superior. Mientras estudiaba salió nuevamente a “prácticas apostólicas”, esta vez a Madrid, al Everest cuando Santiago Oriol era el director. Fueron dos suplencias cortas al tiempo que iniciaba sus estudios de teología.

En 1996 recibió la ordenación sacerdotal (con 14 años de formación) casi a los 30 de edad; pero en lugar de “salir” a ejercer el ministerio sacerdotal, permaneció en Roma como “gerente” de la sección A (con Álvaro Corcuera). En el año 2000 pasó a la sede de la dirección general primero como redactor de cartas y después como miembro de la secretaría personal del Fundador, Marcial Maciel.

Al morir Maciel, Marcelino fue ubicado en Madrid primero como auxiliar de Jesús María Delgado en distintos cargos internos: coordinador de apostolado, asistente para el apostolado, gerente de comunidad; después inició propiamente su ministerio sacerdotal como capellán en Madrid en 2010 de donde fue removido por quejas de los padres de familia debido a su afinidad con el Fundador.

 

Y es que toda su visión de la vida es completamente legionaria.

Para hacerse una idea de lo profundo de este aspecto basta considerar las grandes fechas de su vida, a partir de 1980 (tenía 13 años) tuvo salida en los veranos con su familia y desde 1982 (tenía 15 años) sólo tres llamadas telefónicas sin salidas hasta 1988 (a la edad de 21 años) en que viajó a México y tuvo contacto asiduo con seglares en un colegio por un año. Desde 1989 hasta 2006 vuelve al centro de formación con dos salidas por unos meses en 1992 y 1994. Después de 30 años de vida oculta al interno de la Congregación, su primer ministerio es como capellán de un colegio.

Recordemos que antes del año 2010 toda comunicación proveniente del “exterior” era filtrada. Los religiosos no tenían permiso de usar redes sociales ni siquiera de tener email (a no ser con permiso escrito del superior general por motivos apostólicos). Además, el periodo de Marcelino de su vida en casas de formación en la Legión (1980-2004) coincide con el mayor crecimiento al culto de la persona de Marcial Maciel. Él mismo desde apostólico memorizó sus fechas, cartas y datos… Llegar a ser miembro del equipo secretarial del fundador era todo un privilegio que ni siquiera los Superiores tenían. Marcelino accedió a uno de los puestos más influyentes en la Congregación… y le tocó vivir junto a Maciel el descubrimiento de su vida fraudulenta.

En síntesis, Marcelino ingresó a los 13 años y desde 1980 hasta 2006 vivió en un régimen donde la comunicación con el mundo exterior estaba filtrada por los Superiores. Toda su visión de la vida es netamente legionaria.

 

Por eso la historia de Marcelino es también la historia de la Legión. Desde los 13 años se le dijo que ellos eran el último esfuerzo del Sagrado Corazón para salvar a la humanidad, que el Fundador era un santo y que el Papa los había llamado “la esperanza de la Iglesia”.

El caso de Marcelino no es el único. Vladimir Reséndiz (prófugo condenado por abuso sexual) ingresó a los 15 años, Óscar Turrión (señalado por supuesto abuso) ingresó antes de los 15 años. En otro orden de cosas, Alfredo Cabral (expulsado por desobediencia) ingresó también antes de los 15 años de edad.

Todos ellos: Óscar Turrión, Alfredo Cabral, Vladimir Reséndiz, Marcelino de Andrés eran considerados buenos religiosos. Incluso Alfredo y Marcelino llegaron a ser considerado modelos de observancia, obediencia y fidelidad religiosa.

  

Con un carisma humano, es fácil intoxicar en vez de santificar

¿Qué es lo que falla en esa Congregación además del Fundador y del supuesto carisma?

No se trata de casos aislados, ni del mínimo estadístico, ni como decía el obispo Velasio de Paolis, el llamado Fracasado Pontificio, “dada la gravedad de la situación con el Fundado, era de esperarse”. Estamos hablando de vidas humanas que ingresaron a la organización con mentes inocentes.

Si el argumento sigue siendo: Maciel malo, Legión buena; el caso de Marcelino implica que TODOS los que han tenido contacto con Maciel pueden ser posibles depredadores y ninguno debería trabajar en colegios no estar en contacto con menores o personas vulnerables…

 

Marcelino y macielistas con Maciel


Es necesario que la Congregación dé una explicación a la Iglesia y a la sociedad: ¿por qué un menor de 13 años en ambiente de fervor se transforma en un depredador?

Centenas de adolescentes han pasado por los centros vocacionales y fueron sometidos a la presión de la “generosidad”. ¿Cuántos de ellos cargan con una psicología dañada?

Los legionarios reclutan y reciben púberes y adolescentes que 40 años después se manifiestan como depredadores, desobedientes, rebeldes… Non sequitur… porque a menos que procedan de familias disfuncionales o hayan sufrido violencia sexual en el núcleo familiar (lo cual no es el caso), a los 13 ó 14 años de edad no hay esa malicia. Es por esto que la Congregación debe una explicación a la Iglesia y a la sociedad.

El informe de abusos de este año además de los esquemas, gráficos, estadísticas y las promesas de siempre… incluye un cuadrito más con el sacerdote 09 en España. Pero la Iglesia y la sociedad necesitan una explicación y no un simple cuadrito…

¿Cómo puede un puberto en el proceso formativo legionario llegar a transformarse en un depredador 40 años después? ¿Qué dice la Ratio Institutionis al respecto? Tantos casos de abuso sexual, psicológico, de conciencia, de autoridad habiendo recibido muchachos sanos desde tan jóvenes, ¿no es de llamar la atención? ¿De qué sirven los informes y las campañas de 0abusos si el problema es interno?

Este año en el grupo de jóvenes que reciben la ordenación hay varios que ingresaron antes de los 15 años… ¿Alguna autoridad de la Iglesia ha verificado que se respetara el proceso de maduración psicoafectiva de estos adolescentes? ¿Será que a la pregunta “sabéis si son dignos” los legionarios entregan un informe con gráficos, cuadritos y estadísticas que muestra que todo está bien?

 

Claramente las cosas no están bien cuando los casos siguen dañando a la Iglesia y a la sociedad. Claramente los informes no están bien cuando casa caso nuevo desmiente la narrativa de los informes.

 

La Congregación debe una explicación a la Iglesia y a la sociedad.

Wednesday, November 17, 2021

Otra víctima del sistema de poder: Alfredo Cabral

Los periódicos locales y las redes sociales han dado cuenta estos días de cómo la responsabilidad de la Congregación fundada por Marcial Maciel no puede terminar con un decreto de expulsión.

El caso de Alfredo Cabral Fernández fue destacado en Liberabit Vos Veritas el año 2017 (ver nota[1]) a raíz del pésimo manejo pastoral del entonces obispo de la prelatura (ahora ya diócesis), Rosalío Elizondo, quien pretendió deslegitimizar la situación en la parroquia Divina Providencia de Chetumal mediante comunicados falsos acerca de la salud de Cabral.

En su momento, Liberabit Veritas destacó cómo la forma de proceder de Rosalío Elizondo correspondía a la actuación de un superior legionario y no a la de un pastor cercano a sus presbíteros.

Antes de reflexionar sobre la expulsión de Cabral Fernández, recojamos un poco su trayectoria.


Constancia de identidad del obispo de Cancún-Chetumal

 

Fue reclutado en su primera pubertad (13-14 años) por el entonces neosacerdote Juan Márquez.

Después de su paso por el “centro vocacional” de León, ingresó al noviciado a la edad de 16 años y emitió la primera profesión a los 18.

Desde el inicio, Cabral fue un excelente trabajador para mantener los jardines: noviciado, juniorado, filosofía, teología, incluso durante su período de pastoral, dedicó muchas horas al trabajo en los jardines o a tareas de albañilería. 

Según varios testimonios de sus compañeros, Cabral Fernandez se caracterizaba por su gran espíritu de trabajo físico, su sencillez y su gran voluntarismo.

 

«Los Superiores modelaron en él a un gran religioso, siempre obediente, siempre entregado, hasta en el juego lo hacía todo heil Christus! (¡por Cristo!)».

 

«Conocí al P. Alfredo en Roma y siempre me impresionó su gran abnegación. Llegaba a dedicar hasta más de 40 horas semanales a trabajo en los jardines; Ud. sabe, cuando nos pedían informar de las horas de apostolado y los jardines eran su apostolado»

 

La cantidad de trabajo físico en período de estudios evidentemente afectaba su rendimiento académico, que según el testimonio de sus compañeros, Cabral suplía con memorización y voluntarismo.


«Llegué a ver al H. Cabral con una fotocopia de los apuntes sobre una carretilla de tierra repasando el tema mientras la trasportaba al jardín que estaban renovando»

 

Fue ordenado el año 2004 con ocasión del 60 aniversario de la ordenación sacerdotal del Pedófilo de Cotija. 

A la fecha de la ordenación, Cabral llevaba más de 17 años en la Congregación y había vivido más tiempo dentro de ella que en su vida previa fuera de ella, durante su infancia.



Vida de Cabral en gráfica

Se puede decir que Alfredo Cabral es un producto del sistema formativo legionario; la etapa en la que un adolescente consolida y define su personalidad, la vivió en la Congregación; todas sus opciones fundamentales, las vivió en la Congregación. Nunca conoció otra realidad eclesial ni tuvo contacto con el trabajo en las parroquias.

 

Los problemas

Durante el período llamado “prácticas apostólicas”, Alfredo fue acompañante, ayudante del reclutador Eugenio Martín. Después fue nombrado prefecto en el centro vocacional de Monterrey y por último de León. Cabral siempre se caracterizó por su servicialidad, humildad y espíritu sacrificado, si bien hubo algunas imprudencias de su parte más por temeridad que por mala voluntad (imprudencia al conducir vehículos e imprudencia al afrontar algunas tareas físicas).

Después de la ordenación fue destinado a Venezuela, también como reclutador. Le acompañaron Esteban Zamudio y César Vega en ese entonces religiosos. Fue nombrado responsable del ECYD en Barquisimeto precisamente en orden a la captación y reclutamiento de vocaciones. Por último pasó a ser capellán del Cumbres de Caracas. También tuvo experiencia con algunos exorxismos.

En el Cumbres hubo algunas quejas. Su forma expedita de confesar y algún comentario imprudente con los alumnos referente al sexto mandamiento.

Por ello fue trasladado a Santiago de Chile donde duró pocos meses debido a quejas semejantes: falta de sensibilidad pastoral. Fue trasladado a Chetumal. Cabe mencionar que Cabral siempre se mostró celoso y muy entregado al trabajo pastoral.

En Chetumal Alfredo Cabral se inició propiamente a la vida parroquial teniendo que “aprender” por su propia cuenta. Poco a poco Cabral Fernández comenzó a destacar por su cercanía a la gente, su disponibilidad y compromiso pastoral.

Cabral afrontó un problema pastoral presente en toda la región del Caribe, como mejor pudo y con poca guía inicial. Diversas formas de brujería y varios ritos diversos llegan a tener presencias diabólica. Cabral intervino desconociendo la normativa canónica al respecto. Ya había tenido experiencias semejantes en Venezuela al parecer con la autorización del Obispo diocesano. Obtuvo buenos resultados y entonces la gente corrió la voz de que el padre tenía el “don de sanación”. Entonces el tema de la presencia diabólica se convirtió casi en una obsesión, a decir de su obispo Rosalío Elizondo.

El juicio del Obispo Rosalío tiene su mérito, pues el tema de la brujería la posesión diabólica, las infestaciones, etc. requieren una sensibilidad especial en la pastoral que a la vez permita educar al Pueblo de Dios.

No tenemos detalles del acercamiento del Obispo hacia Cabral; desconocemos cuántos esfuerzos hubo en orientaciones o disposiciones para encauzar el valioso celo de un sacerdote joven con mínima formación pastoral e incipiente experiencia parroquial. Recordemos que durante la formación, los seminaristas según la ratio studiorum deben tener una materia que les permita conocer el derecho parroquial, la problemática y el modo de afrontar algunos temas. Los legionarios sustituyen todo esto por la “metodología del RC”. Es decir, Cabral además no contaba tampoco con esa base formativa que cualquier seminarista diocesano tiene.

El asunto se infectó. La suspicacia hacia el proceder de los Superiores crecía, en esas fechas se habían dado a conocer las sugerencias de Eloy Bedia para “encapsular” religiosos y se habían hecho evidentes las mentiras “piadosas” de Corcuera. Además Cabral llevaba ya dos cambios de país fuera del tiempo de cambios de destino y sin explicar con apertura las verdaderas causas del cambio.

La forma como el Obispo afrontó el tema, fue desastrosa. El comunicado publicado por la prelatura acerca del estado de salud mental de Cabral sólo complicó las cosas pues la misma técnica ya la habían empleado con Pablo Pérez Guajardo (qepd). Lamentablemente, una vez expuesto el escándalo, el Obispo Rosalío tampoco tuvo la humildad de corregir públicamente y pedir perdón. Según él, “la prensa malvada” deformaba las cosas para atacar a la Iglesia.

Así como en un divorcio los hijos resultan muy dañados cuando son usados como flechas contra el otro, así, los fieles de la parroquia donde estaba asignado Cabral fueron usados tácitamente como arma y escudo. Reinó la confusión. 

Después vino la intervención de Eloy Bedia que ya había cosechado fama por su proceder poco ético e inmoral  (ver nota[2]).


Alfredo Cabral Fernández había sido traicionado por el Obispo, por el Superior y por la Congregación. Un religioso muy fervoroso, muy obediente, amante de la Iglesia y de la Congregación era presa de la pésima “pedagogía” legionaria. Con la “solidez” de la formación legionaria, a pesar de su esfuerzo por estudiar al tiempo que hacía de jardinero, Cabral optó por la fuga in avanti como de hecho gran parte de quienes siguen en la Congregación han hecho. Se dedicó entonces a una actividad pastoral casi frenética… hasta que fue conminado a obedecer trasladándole SIN MOTIVO y después de haberle calumniado.

Tanto el Obispo como los Superiores tenían toda la autoridad para mover a Cabral, incluso sin motivo. Los puntos de derecho no se cuestionan; se señala el pésimo manejo, la nula sensibilidad y en cierto modo la indiferencia e hipocresía de parte de los Superiores.

Comunicado del Obispo Rosalío

 

Rosalío (actuando como superior y no como obispo), Bedia, Díaz-Torre, Ricardo Sada y otros más, juntaron la documentación que justificaba los hechos.


El día 8 de septiembre, Festividad de la Natividad de la Virgen María, el Consejo General de la Congregación de Maciel sesionó para cumplir con las formalidades de lo que ya habían determinado: deshacerse del problema. Así a tenor del canon 697 del derecho canónico, Cabral fue expulsado de la Congregación de Maciel.

 

Si se analiza en perspectiva la historia de un sacerdote fervoroso desde los 14 de edad, hasta los 44 años resulta vergonzosa la conclusión.


Acéfalo o Vago

 

La irresponsabilidad de la Congregación no concluye con la indolencia de la sesión del consejo en que sancionaron el destino de Cabral Fernández. 

Con el decreto de expulsión, Eduardo Robles-Gil y su Consejo hicieron de Cabral un clérigo acéfalo. De acuerdo con el Código n.701, Alfredo Cabral NO PUEDE ejercer el ministerio hasta que un obispo lo admita o al menos le permita el ejercicio de las órdenes sagradas.

Por ello, después de la expulsión, Cabral Fernandez estuvo en la diócesis de Campeche. Pero el mismo Código establece que si el período de prueba o el permiso excede los 5 años, el clérigo se considerará adscrito a la diócesis. Posiblemente por este motivo Cabral se trasladó a Zacatecas, su lugar de origen antes del quinto año.

 

En Zacatecas, Cabral obtuvo permiso para colaborar de algún modo en la Parroquia de San Pedro Apóstol. Este permiso no implica ni la incardinación ni las facultades ministeriales correspondientes.

Nuevamente se crea una confusión entre los fieles que ven a un sacerdote celoso, cercano a la gente y trabajador. Y nuevamente la formación legionaria con las lagunas que los Superiores impusieron en Cabral al sacrificar sus estudios por la jardinería, crea problemas. El vicario general de la diócesis emite un comunicado a los fieles de la parroquia acerca del pbro. Alfredo Cabral Fernández, sacerdote acéfalo exlegionario.

Se dice en algunas partes: «el que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla». Al ver el comunicado el vicario general, Cabral comentó “no tiene sello de la cancillería”. De hecho sí lo tiene y el comunicado es un aviso, no para él sino para los fieles; no se trata de un procedimiento canónico en su contra ni una movida para desacreditarlo. Alfredo Cabral no tiene facultades ministeriales, los sacramentos que celebre (que requieran potestad de jurisdicción) serán inválidos.

 



Víctima

El discurso de los legionarios sobre las víctimas se ha focalizado casi exclusivamente en los abusos sexuales. 

Alfredo Cabral es víctima de un sistema abusivo y de poder.

Como decía Marcial Maciel “los exprimo como un limón y luego los tiro”. Cabral Fernández fue muy útil en los jardines. Ya no es útil, entonces en una fiesta de la Virgen, lo expulsan.

Alfredo Cabral Fernandez tiene deficiencias formativas graves no sólo por ser legionario, sino porque además no cumplimentó adecuadamente los estudios. Tampoco recibió adecuada orientación pastoral; ahora reacciona con rigidez y falta de confianza. ¿Es su culpa?

 

La historia de Cabral muestra la tragedia formativa de la vida en la Congregación fundada por Marcial Maciel... en tanto, la nueva Cúpula predica la renovación, el amor al prójimo y la justicia restaurativa.

La historia de Cabral no es la única ni por el abuso de los superiores, ni por la falta de comunicación, ni por el sacrificio de los estudios en función de ciertos trabajos.

La historia de Cabral es como el gemido de los hijos de Israel (Ex.2,23) frente a los poderosos de Egipto... que Dios se acuerde del pacto (Ex.2,24) que tantos religiosos hicieron de buena voluntad en una Congregación que se presentaba como inspirada y que en cambio dispersa al rebaño (Jer.23,1)



[1] http://liberabitveritas.blogspot.com/2017/04/la-legion-resulto-pequena.html

[2] http://liberabitveritas.blogspot.com/2014/06/linchamiento-moral-al-p-pablo-por-parte.html

Sunday, April 30, 2017

Pastoral, Percepción y Obsesión en CHETUMAL



El caso de Alfredo Cabral Fernández, párroco en la Divina Providencia, en Chetumal ha ocupado bastante espacio en Legioleaks y quienes están atentos al Grupo denominado Legionarios de Cristo.

Anteriormente habíamos comentado cómo Cabral Fernández es originario de una pequeña comunidad perdida en la Sierra de Zacatecas y fue reclutado a muy temprana edad (13-14 años). Prácticamente toda su vida la ha pasado en la Legión (excepto los primeros 14 años), a continuación un elenco sumario de su trayectoria:

Noviciado y primera profesión en España
Filosofía en Roma, cuidando los jardines del CES
4 años de prácticas apostólicas (auxiliar reclutador vocacional y prefecto en una apostólica)
Antes de regresar a Roma a filosofía, realizó una suplencia en Colombia
Pasó a la Dirección General a cuidar jardines durante su teología.
Ordenación sacerdotal en 2004
Inició su ministerio como reclutador vocacional en Venezuela (2 años)
Capellán en el Cumbres de caracas (casi un año)
Licencia en Teología en el CES (más jardines)
Prefecto en la apostólica en México
Capellán en Chile
Capellán en la Anáhuac de Cancún
Vicario en una parroquia periférica de Cancún
Párroco en Chetumal


A decir de quienes le conocen siempre se ha caracterizado por un verdadero amor a Jesucristo y un auténtico celo por todas las almas (sin distinciones clasistas).

Su último período ha estado marcado por una serie de “pruebas” impuestas por la misma Legión, una especie de maltrato tácito, según el estilo que Eloy Bedia sugería usar con quienes tienen problemas de integración. El punto es que Alfredo Cabral no tiene problemas de integración, pues él no conoce otra realidad eclesial fuera de la Legión. El “encapsulamiento” (según la terminología de Eloy Bedia Díez) manifiesta una bajeza espiritual tremenda de parte de quienes lo ejercen.

Alfredo Cabral inició con el tema del demonio desde que estuvo en Colombia (al igual que el exlc Dirk Kranz). No manifiesta tener ideas heterodoxas u opiniones contrarias a la doctrina católica, ni en público ni en privado. Sin embargo hay casi una obsesión en su modo de referirse al tema del demonio. Esta casi-obsesión no es sana para ninguna comunidad, ni en el colegio, ni en la parroquia. La gente de Chetumal tiene una formación religiosa muy básica y puede ser presa fácilmente del fanatismo religioso o de desviaciones importantes; aunque Cabral Fernández permanezca en la ortodoxia puede no ser así con su comunidad, además de que el tema de la acción del demonio se maneja casi obsesivamente.

Lo que correspondería de parte de un Pastor que está al tanto de sus ovejas a través de los presbíteros, sus ayudantes, es un acercamiento pastoral con una ORIENTACIÓN y CORRECCIÓN firmes.

Desconocemos si el Obispo Rosalío Elizondo Cárdenas previamente orientó al sacerdote Alfredo Cabral por sus excesos en este tema (suponemos que sí, pues sería lo obvio); después de la orientación vendría una amonestación firme con la prohibición pastoral de ejercer dicho ministerio en la parroquia. Si Alfreda Cabral insiste en el tema, sería ya un acto formal de desobediencia, entonces el Obispo podría proceder a removerlo conforme a derecho.

Bajo ninguna circunstancia es correcto difamar al sacerdote, ni siquiera por motivos de salud.

La actuación pastoral del Obispo aparece muy de estilo legionario; inventa un motivo de salud y lo remueve, en lugar de decir la verdad. Como la comunidad reaccionó ante la falta de veracidad, retiró el comunicado y ahora habla de “percepción”.

Ojalá que el Obispo madure su pastoral y oriente verdaderamente a sus sacerdotes…