Monday, January 13, 2025

Obediencia y gracia de estado en los legionarios y Regnum Christi

Desde el año 2013 hemos reflexionado sobre la Congregación de los legionarios y el grupo de laicos surgidos de aquella iniciativa. A partir de los elementos objetivos en el derecho eclesiástico y de la historia conocida (y verificada) de Marcial Maciel hemos destacado que no pudo haber una vocación sacerdotal[1] y que además, a partir de los hechos verificados, la fundación fue fraudulenta[2], con vicio de procedimiento y con dolo.

En el espacio de Liberabit Vos Veritas ha habido oportunidad para destacar muchos temas relacionados con la Congregación. De modo especial consideramos las reflexiones con fundamento teológico o canónico para mostrar que los legionarios y la Federación no pueden ser considerados una obra de Dios[3]; que la obra de Maciel no pueda ser considerada obra de Dios o suscitada por Dios, no significa que no haya frutos de santidad. También hemos reflexionado en cómo el itinerario formativo ha tenido vicios graves por lo que posiblemente hay incluso ordenaciones sacerdotales nulas[4] entre los legionarios.

A continuación dedicaremos la siguiente reflexión al tema de la gracia de estado, la confianza y la obediencia.

 

Algunas conceptualizaciones

La gracia de estado suele confundirse[5] muchas veces con el empuje psicológico que un nuevo cargo o responsabilidad confiere; sin embargo el Catecismo es muy específico (Cat. No. 2004): La gracia de estado son gracias especiales que acompañan el ejercicio de las responsabilidades de la vida cristiana y los ministerios en el seno de la Iglesia. Tratándose de algo sobrenatural, el Catecismo señala con claridad que la gracia escapa a nuestra experiencia y que el único criterio para conocer que la gracia ha actuado son los frutos “Por sus frutos los conoceréis” (Mt.7,20). Además, la gracia de estado está ordenada a la gracia santificante y por tanto está al servicio de la caridad para la edificación de la Iglesia (Cat. No. 2003).

Como su nombre lo indica, la gracia es un don; por tanto no es “paquete” que se otorga con un puesto o una responsabilidad. Estas gracias especiales se otorgan para el bien de la Iglesia y para la salvación de otros; por tanto, no dependen[6] de las cualidades morales o personales de quien la ha recibido (Cf. Mt.7,22-23).

Además, la gracia no sustituye a la naturaleza, sino que posibilita el esfuerzo de ésta. A este respecto citamos una catequesis[7] del obispo de San Sebastián, José Munilla, a propósito de las gracias de estado que reciben los esposos con el sacramento del Matrimonio. El obispo Munilla destaca que la salud del matrimonio está muy condicionada por la calidad del noviazgo y que resulta ingenuo pensar  que la gracia de Dios será “suficiente” para subsanar las lagunas causadas por un noviazgo deficiente o por la falta de madurez de los esposos. No se puede afirmar, dice el obispo en su catequesis, que la gracia de estado justificará la desidia en la preparación de una homilía en el caso de un sacerdote.

 

Desde temprana edad sometidos a un ambiente "formativo",
donde el Superior cuenta con la "gracia de estado"
(Ratio Institutionis num 683)


Usos del concepto

En el Opus Dei se ha usado el concepto de “gracia de estado” en el contexto de la guía espiritual; de hecho algunos exmiembros han cuestionado incluso la existencia de la gracia de estado pensando que se trataba sólo de un instrumento de propaganda[8]. La Fraternidad[9] Sacerdotal de San Pío X (FSSPX) fundada por Marcel Lefebvre atribuye gracia de estado al Superior General de la Fraternidad para sus actos de gobierno; pero fue a partir de su acercamiento a Roma que algunos miembros comenzaron a cuestionar el concepto pues aunque en teoría siguen la doctrina católica de la gracia, en la práctica se referían al concepto como si fuese un carisma de infalibilidad o una panacea[10].

En la Congregación de los legionarios, el concepto de “gracia de estado” sirvió principalmente para motivar la confianza en los Superiores. Marcial Maciel desde el inicio apoyó sus motivaciones, pláticas y conferencias en el concepto; en 1946 escribía desde Comillas (CNP 26):

«Otro de los secretos para que conservéis vuestra vocación es el de una gran confianza hacia vuestros Superiores, a ellos tenéis que ir siempre a contarles vuestras tentaciones, vuestras luchas, vuestras victorias y derrotas y ellos con la gracia de estado que de Dios reciben os indicarán  el camino seguro para conseguir la victoria sobre el enemigo.»  CNP 3 de noviembre de 1946.

Hicieron eco de aquello también muchos de los instructores de novicios en explicación de reglas: Guillermo Izquierdo, José Antonio Alonso, Anthony Bannon, Brian Farrell (obispo), Cristóforo Gutiérrez, Fergus O’Carroll… Especial mención de Rafael Arumí y de Antonio Lagoa que además hablaban específicamente de la gracia de estado del Fundador[11].

La doctrina expuesta, tanto en la carta como en lo que enseñaban los Instructores de Novicios, era y es (en líneas generales) correcta. El problema no es la doctrina, sino la forma de presentarla y el “uso” que se le da, tal como sucede con la Fraternidad de San Pío X o con el Opus Dei.

Es decir, una verdad doctrinal se presenta como parte de un silogismo que conduce a la manipulación. Eso es grave y difícil de detectar.

Mientras que la premisa es correcta, puesto que se trata de doctrina teológica ortodoxa; la conclusión puede ser falsa porque el término medio es falible.

Los legionarios[12] asumen que el cargo de Superior “incluye” de por sí la gracia de estado, lo cual no es del todo correcto. Las gracias especiales, como ya se dijo, están ordenadas a la gracia santificante como un don especial y gratuito de Dios. El catecismo expresa esta verdad hablando de “acompañamiento”: «gracias especiales que acompañan las responsabilidades de la vida cristiana».

Presentar la doctrina de la “gracia de estado” como un hecho para fomentar la confianza en los superiores es un acto de manipulación religiosa.

Siendo Brian Farrell (actualmente obispo) instructor de novicios en Estados Unidos, Maciel “escribió” una carta (CNP 1271) a un novicio en 1973:

«Y déjese guiar por sus Superiores tranquila y confiadamente, movido por una certeza de fe: ellos representan a Dios para orientarle en el camino de su Voluntad Sma.; ellos gozan de una gracia de estado que es un auxilio divino que los capacita para desempeñar con eficacia su deber; ellos, por otra parte sólo buscan el bien de Ud., jamás obrarán por egoísmo o queriendo engañarle.» CNP 2 de mayo de 1973

El texto de Maciel dice que la gracia de estado capacita al Superior para desempeñar con eficacia su deber. La expresión es inexacta y equívoca. Todos los carismas están ordenados a la gracia santificante (Catecismo 2003), por tanto es inexacto hablar de eficacia. Tampoco es correcto decir que la gracia de estado capacita; eso es ajeno a la doctrina católica pues equivaldría a atribuir una forma de infalibilidad a las acciones del Superior en las que la gracia supliría la naturaleza. Maciel manifiesta con estas ideas no sólo su falta de formación teológica, sino también el fanatismo con el cual atribuía facultades cuasi-milagrosas a los superiores.

En definitiva, el texto invita a la confianza a partir de dos argumentos: los Superiores representan a Dios y los Superiores tienen gracia de estado.

La confianza es algo que se da en las relaciones interpersonales. Todos los seres humanos tenemos una disposición natural a confiar en los demás semejantes, pero a medida que maduramos y se van afectando las relaciones interpersonales, la confianza disminuye; entonces el ser humano naturalmente levanta barreras o mecanismos de defensa que protegen su intimidad.

Es bueno que haya confianza (humana) con el Superior religioso; pero la obediencia no depende de la confianza ni está condicionada por ella.

No se debe confundir la confianza humana con la confianza sobrenatural (esperanza); con esta última el religioso acepta como si fuera de parte de Dios, la indicación del Superior legítimo. El “como” es indispensable en la frase anterior. El religioso obedece al Superior religioso imitando la obediencia de Jesús a su Padre independientemente de la persona del Superior; pero ni el religioso es Jesús ni el Superior es el Padre Celestial. Por ello, cuando el religioso acepta la palabra del Superior, la somete a un discernimiento para poder aceptarla como venida de Dios. El discernimiento permite al religioso juzgar si la palabra del Superior está en el contexto del Evangelio y de la normativa de su Congregación.

Es evidente que este discernimiento será más sencillo cuando humanamente hay una relación de confianza personal entre el Superior y el religioso; pero la obediencia en cuanto tal no tiene qué ver con la confianza humana.

En este campo hay muchas sutilezas y suele haber muchos abusos por exceso y por defecto. Afirmar que se “debe creer que el Superior es un instrumento de Dios por el cargo que tiene y que hablará de parte de Dios” parece una frase ortodoxa, pero como tal es incorrecta porque al final todo puede ser instrumento de Dios, o mejor dicho, todo es instrumento de Dios; omnia cooperantur in bonum (Rm.8,28). Por tanto, no se debe “creer” que tal persona es específicamente un instrumento de Dios por el cargo que ocupa. Esa persona será instrumento de Dios sólo en el contexto del Evangelio, de las Constituciones y de las normas del instituto.

Pongamos algunos ejemplos concretos: cuando el Superior pide conseguir una casa de vacaciones aprovechando el fuero interno de la dirección espiritual, no está respetando el derecho común y por tanto no es un instrumento de Dios. Cuando el Superior pide destruir la propiedad ajena para evitar molestias a la comunidad, no está siendo instrumento de Dios. Cuando el Superior aprueba un intento de extorsión, no está siendo instrumento de Dios. Incluso en hechos menores, como pedirle al religioso que use el transporte público sin pagar, el Superior no está siendo un instrumento de Dios. Cuando el Superior por “obediencia” al Superior Mayor somete a un religioso a un tratamiento psiquiátrico sin juzgar la conveniencia del tratamiento, no sólo no está siendo instrumento de Dios, sino que incluso comete un delito. Los hechos y anécdotas son múltiples y muestran con claridad que no se debe creer simplemente que el Superior por su cargo habla de parte de Dios o “cuenta con” la gracia de estado. Es necesario un discernimiento para conocer si la actuación del Superior está en el contexto de la Voluntad de Dios.

Algunas de las “anécdotas” anteriores son graves y la Congregación nunca ha esclarecido nada, ni pedido disculpas ni se ha acercado a las víctimas. Eduardo Robles-Gil y José Gerardo Cárdenas ante algunos señalamientos sobre abuso de autoridad o acciones cuando menos inmorales, dijeron que “lo hicimos por obediencia”[13].

Además de todo lo anterior, hemos recogido algunos testimonios en los que el Superior menciona “tener” la gracia de estado para tomar determinadas decisiones. Por ejemplo Álvaro Corcuera afirmó en varias ocasiones que había que confiar en sus decisiones porque el Señor le daba la gracia de estado: «Le pido que tenga confianza en esto, sabiendo que  Dios Nuestro Señor nos da la gracia de estado a los que tenemos que ejercer esta dura labor del gobierno.»[14]. La afirmación de Corcuera es particularmente perniciosa porque pretende fundar la aceptación de una decisión de gobierno en un acto de confianza (y no tanto en una adhesión de obediencia) siendo el fundamento de dicha confianza la gracia de estado. Atribuir la asistencia especial de Dios a las decisiones factuales del gobierno le confieren un cierto halo de infalibilidad, puesto que fue Dios el que “guió” tal decisión… y Dios no puede equivocarse ni engañarnos.

Álvaro Corcuera en lugar de pedir obediencia religiosa recurre a una forma de motivación que es en sí una forma de manipulación religiosa. El contexto de la frase de Corcuera nos muestra que él no está tratando de manipular o engañar, sino que simplemente usa la “gracia de estado” para pedir confianza en sus decisiones.

Cuando en la obediencia religiosa se enfatiza demasiado la confianza con el Superior, puede caerse en el peligro de falta de discernimiento: el religioso obedece porque confía humanamente en el Superior y no porque juzga en el contexto de la Voluntad de Dios. En la Legión se ha dado desde su origen esta mezcla dañina entre confianza y obediencia.

La obediencia religiosa no necesariamente implica confianza; es decir, el religioso puede obedecer meritoriamente al superior aún desconfiando del mandato recibido o incluso desconfiando de la persona del Superior puesto que la obediencia religiosa no es un ejercicio de confianza humana.

En este sentido es de notar que el texto actual de la Ratio Institutionis (2da edición) de los legionarios, en el número 411 afirma que la confianza entre formadores y formados es uno de los dones más hermosos que (la Congregación) ha recibido de Dios. Por ello se insta a los legionarios a acoger a los Superiores como “don de Dios” (num.437).

Ambos números reflejan la mentalidad e ignorancia de Marcial Maciel. Y una vez más la doctrina expuesta como tal, es correcta, incluso citan un documento[15] vaticano sobre la formación de religiosos. Paradójicamente el párrafo (del documento sobre la formación en los institutos religiosos) que citan habla de la vida comunitaria y cómo los religiosos están congregados por adhesión de fe bajo el Superior y no por algún tipo de afinidad. Los legionarios en la Ratio Institutionis usan una cita del mismo párrafo precisamente para fomentar la afinidad (confianza) con el Superior; es decir, ¡¡citan el documento para lo contrario a la intención del texto citado!!

Cuando se promueve de esta forma la figura del Superior y además se dice que su palabra está respaldada por la gracia de estado, la aceptación de sus indicaciones deriva en una forma de “asentimiento religioso”[16]. Lo mismo ocurría con la FSSPX al referirse a las indicaciones del Superior General.

Cuando los legionarios dicen confiar en el Superior “movido por una certeza de fe (…) que gozan de una gracia de estado”, están pidiendo que la confianza en el Superior se funde sobre la fe en la asistencia del Espíritu Santo por la gracia de estado.

La frase de Corcuera va en este sentido cuando dice: «tenga confianza en esto, sabiendo que  Dios Nuestro Señor nos da la gracia de estado». La verdad o falsedad del mandato; es decir “esto”, no importa; lo que importa es que Dios asiste de modo especial al Superior y por tanto se tiene que confiar en el Superior porque se está confiando en Dios. De este modo la obediencia “legionaria” se convierte en un acto de confianza y no en una obediencia religiosa. Cuando Corcuera pide tener confianza “sabiendo que Dios…” está pidiendo un asentimiento religioso pues la aceptación de “esto” se funda sobre la fe en la asistencia del Espíritu Santo al Superior… pero este tipo de aceptación o asentimiento es lo que el magisterio describe como una verdad de fide tenenda[17].

 

Por eso la obediencia legionaria ha sido tan dañina en la psicología de muchos, porque algunos Superiores mandaban como si hicieran declaraciones magisteriales: de fide tenenda.

La Ratio Institutionis de los legionarios afirma en num.683: «El instructor de novicios cuenta con una particular gracia de estado para ayudar al novicio y a la Congregación a hacer luz acerca de su llamado a la Legión sobre bases suficientemente sólidas, que den garantías para el futuro, o bien para ayudarlo a abrazar y responder a la voz de Dios que lo guía por otro camino.».

Según lo que hemos comentado, no es correcto afirmar que el Superior “cuenta con”[18] la gracia de estado puesto que dicha expresión se refiere[19] a algo que se incluye o se posee. El mismo Catecismo cita el Concilio de Trento para afirmar que ni por las obras ni por los sentimientos se puede deducir la gracia, la justificación o la salvación (Concilio de Trento: DS 1533-34); mucho menos aún se podrá deducir la gracia por un nombramiento o un cargo.

Por otro lado, no puede afirmarse ni negarse el auxilio de la gracia de estado en el caso de ningún formador religioso, ni siquiera en el caso de los depredadores sexuales. Pero es totalmente incorrecto declarar que el Superior posee la gracia de estado para guiar en el discernimiento. Es decir, la gracia no es algo que “posee” la persona por el hecho de ocupar un cargo. Tampoco es correcto afirmar que la gracia de estado es específicamente para ayudar a discernir una vocación… Nuevamente un reflejo de la mentalidad e ignorancia de Maciel.

 

El daño

La mezcla entre confianza, obediencia y veneración a los Superiores puede afectar a algunos y a otros no. Hay exlegionarios que antes de haber pertenecido a la Congregación tenían una fe fresca y brillante; pero como se les hizo creer que las indicaciones del Superior tenían especial asistencia de Dios, ahora tienen una fe muy lastimada o no tienen fe.

El daño en la fe no es lo único.

Cualquier persona que emite un juicio personal o toma una decisión, incluso en las cosas más simples, está involucrando todo su ser en dicha afirmación; estos son aspectos básicos de psicología y antropología. Cuando se le pide negar el propio juicio, en el fondo están negando su propio yo. Por eso muchos exreligiosos tienen una autoestima tan lastimada.

Ya se había mencionado múltiples veces cómo la obediencia que promovían en la Congregación de los legionarios era antropológicamente dañina. Las Constituciones en la edición de 1983 nums. 297 (voto de obediencia), 31 (admisión de candidatos), 50 (pruebas a los novicios), 300 (superiores) hablaban explícitamente de la renuncia al propio juicio. Afortunadamente la edición vigente cambió la redacción y ahora hablan de “total entrega de la propia voluntad” (num. 31 edición de 2014).

En Visita Apostólica[20] ordenada por el Papa Benedicto XVI, los visitadores destacaron que había un problema con el ejercicio de la autoridad (punto 4 inciso b). En su momento los legionarios argumentaron que se trataba de pequeñas exageraciones[21] por exceso de celo. Nunca han afrontado con seriedad una reflexión auténtica sobre el daño estructural en la Congregación a causa de Maciel. En estos párrafos hemos mostrado dos temas graves donde se ve una influencia clara del Fundador incluso después de la tan proclamada renovación… incluso en textos que han pasado decenas de revisiones.

Vincular la palabra del Superior a una “certeza de fe” por el hecho de su cargo para muchos significó un profundo conflicto interior, máxime cuando el Superior cometía actos de abuso.

Si no hay una reflexión acerca del daño estructural de la influencia de Maciel en el voto de obediencia, menos aún podemos esperar una reflexión acerca del daño causado en tantos jóvenes que con entusiasmo entregaron su vida a Dios: daño en la fe y daño en la psicología.



[6] Mt.7,22-23: Multi dicent mihi in illa die: “Domine, Domine, nonne in tuo nomine prophetavimus, et in tuo nomine daemonia eiecimus, et in tuo nomine virtutes multas fecimus?”. Et tunc confitebor illis: Numquam novi vos; discedite a me, qui operamini iniquitatem.

[10] Panacea es la diosa griega que proporcionaba remedios universales; el vocablo por tanto se usa para designar una solución que sirve para todo.

[11] Aunque no hay escritos o grabaciones al respecto, se cuenta con testimonio de muchos miembros y exmiembros.

[12] Igualmente las 3GF (actualmente llamadas Consagradas de la Federación RC); algunas directoras incluso de modo tajante afirmaban la gracia de estado casi como doctrina de infalibilidad.

[13] Sobre este tema se ha hablado poco entre los exlegionarios; pero hay bastate reflexión moral acerca de la culpabilidad de los oficiales nazis que “por obediencia” cometieron crímenes contra la humanidad. En un sacerdote además está el agravante del deber de tener una conciencia moral formada.

[14] Texto de una conversación por correo electrónico cuando él ya era superior general. Por privacidad se omiten fecha y destinatario del correo.

[16] Por asentimiento religioso, nos referimos a la adhesión de la mente a una verdad, apoyados principalmente en la fe.

[17] Ver nota doctrinal sobre  la Profesión de fe y Juramento de fidelidad,  Num.8 https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_1998_professio-fidei_sp.html

[18] En inglés la expresión sería rely on.

[19] “Contar con” en castellano se refiere a algo que se posee o de lo que se dispone. Ver https://dle.rae.es/contar voz intransitiva num. 10

Monday, December 2, 2024

Parábola de los Legionarios y el Buen Samaritano

 

San Lucas pinta magistralmente una historia dramática y profunda. Pocas pinceladas; tan sólo 5 versículos y 102 palabras (texto de la Nova Vulgata). Grandes artistas, inspirados en ella, han tratado de plasmar en su lienzo lo que Jesús describe al responder al experto en la ley mosaica: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó… (Mt.10,30).

Después de la invasión romana (año 30 antes de Cristo), Jericó se convirtió en un centro de entretenimiento y vacación, principalmente en invierno. Por tanto el comercio y el tránsito entre Jerusalén y Jericó eran frecuentes; sin embargo, la sinuosidad del camino facilitaba las emboscadas. Llegó a crecer tanto el número de víctimas que llamaban a esa vía, el “camino de sangre”.

En tiempos de Jesús muchas personas, principalmente de Jerusalén, ya habían experimentado hechos de violencia en los caminos.

 

Buen Samaritano, óleo de van Gogh


 

Servatis servandis… muchos que ingresamos a la obra de Maciel sabemos lo que significa “caer en manos de ladrones” que te despojan y te dañan y te abandonan.

Célebre tristemente es la frase (y actitud) del Fundador: “los exprimo como un limón y luego los tiro”, como un salteador que te despoja, te golpea y te abandona en el camino.

Hay que decir que no todo en los legionarios o en el actualmente llamado Regnum Christi es malo; hay muchas cosas buenas. Pero el sentimiento de “despojo” es grande, incluso para algunos que “perseveran” dentro de la obra… (incluido alguno con actual cargo de superior). Porque no todo se refiere al abuso sexual.

Más de 10 y menos de 100; eso es lo que dijeron del abuso sexual de Maciel. Pero sabemos que el daño causado por el Fundador fue mucho más que eso. Para muchos no hubo ninguna connotación sexual, sólo engaño, para otros fue destierro, otros sufrieron la ley de hielo (con el consiguiente daño emocional), algunos pocos la psiquiatrización[1], varios siempre fueron relegados… Y el tema del abuso sexual ha funcionado como pantalla que tapa otro tipo de abusos, graves o menores, pero muchos más.

Y quienes han sufrido daño por parte de la Congregación (algo incluso reconocido en el último Capítulo General de 2020) al salir quedan tirados a su propia suerte… «los exprimo como un limón y los tiro».

Y pasó por allí un sacerdote que al ver a la víctima, pasó de largo (Lc.10,31).

Y también uno de la tribu sacerdotal (hoy diríamos un consagrado) que al ver a la víctima, pasó también de largo (Lc.10,32).

¿Quién es mi prójimo? Es lo que el “experto en religión”, el Levita,  había preguntado a Jesús. La respuesta no fue un curso de metodología, sino la parábola que San Lucas nos transmite con sólo 102 palabras.

Hay que entender que en la mentalidad del pueblo hebreo, tanto el enemigo como el prójimo sólo podían ser los descendientes de Jacob. Los extranjeros estaban excluidos, de tal modo que ni siquiera podían ser enemigos. Dios eligió a Abraham y sólo a Abraham; todos los demás habitantes de la tierra eran “sin valor” ante la ley mosaica. Pero Jesús cambia esta lógica y muestra que él prójimo es incluso un extranjero.

Cuando Jesús dice “un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó” se está refiriendo a uno de las tribu de Judá o de Levi, porque no dice “un griego”, “un romano”, “un etíope”. simplemente dice “un hombre”  y los judíos entendieron que se trataba de alguien del pueblo de Israel, alguien de su propio grupo. Hoy en día entendemos que no hay ni griegos, ni judíos, ni gentiles, sino que ese hombre de la parábola es todo hombre…

Jesús después pregunta ¿quién te parece que fue prójimo de la víctima? En la perspectiva de Jesús, el prójimo no es el herido (ver Lc.10,36) sino uno de los tres que encontraron a la víctima, aunque uno de ellos fuera extranjero[2].


Así también, quien sale de la Congregación o del grupo de Consagrados o Consagradas ha sido tratado como un “extranjero” por parte de los miembros. De tal modo que hasta ha habido “encargados” del trato con exmiembros. De hecho en la primera década del año 2000 hubo una exhortación a través de los superiores de comunidad (en Madrid y en la Ciudad de México) para que trataran con “deferencia” a los exlegionarios, que no les negaran el saludo y que si había necesidad los dirigieran al secretario territorial.

Hay más. Gabriel Sotres, el de los libros sobre la formación legionaria, comentó que aunque se suprimieran las normas, el espíritu permanece; eso lo dijo cuando Corcuera comunicó que el Papa Benedicto XVI suprimía el voto de no criticar a los superiores. De este modo, aunque las “Normas de Urbanidad” fueron suprimidas, el espíritu “permanece”: “No siempre es posible ofrecer una limosna a quien la pide. Sobre este particular deben seguirse los reglamentos de los centros, y teniendo en cuenta, además, que la Legión hace sus obras de caridad en nombre de todos los legionarios. Sin embargo, aunque tengan que dar una negativa en estos casos, procuren ofrecer una palabra de atención, de respeto y de bondad, que muchas veces es más apreciable que la misma limosna.” (No.42).

Por eso no es de extrañar que si un legionario pasa por el camino y ve la necesidad de un exmiembro herido, siga de largo… o le diga que envíe un correo al encargado.

 

Los "encargados" en una de sus reuniones

Jesús indica con pocas palabras que el hombre perdió su dignidad (fue despojado); fue lastimado (recibió golpes) y quedó sin posibilidad de seguir adelante por sí mismo (quedó semivivo).

¿Para cuántos exlegionarios los golpes recibidos y el despojo de tiempo supone en el presente una lucha continua con la depresión? ¿Para cuántos exmiembros es casi imposible salir adelante por sí mismos después de su paso por la obra de Maciel?

Y uno[3] que fue legionario y vendió su dignidad publicó “La Legión no te debe nada, tú no le debes nada a la Legión”.

El eslogan puede discutirse probando que ha habido daño, maltrato y fraude por parte de la Congregación y por tanto hay una deuda moral. Pero hay algo mucho más importante; no se trata de una organización humanitaria, sino de una congregación cuyos miembros hacen voto de imitar a Cristo y vivir el Evangelio… Entonces la pregunta se vuelve intensa: ¿Por qué los legionarios no ayudan a sus excompañeros?

El prójimo somos nosotros. Ésa es la respuesta tácita desde su perspectiva psicológica.

Cunado un compañero sale de la Congregación (o de los consagrados o consagradas) entre los que perseveran se suscita un sentimiento de haber sido traicionado: “nos abandonó”. Es algo natural de cualquier grupo humano, que ciertamente viene amplificado en la Congregación por la continua motivación al sentido de pertenencia.

Quien sale de la Congregación, de algún modo, se convierte en un extranjero. Ya no es más un hombre que baja de Jerusalén a Jericó. En la mentalidad de los que se quedan, el que se va deja un hueco y responsabilidades que hay que cubrir. El prójimo somos nosotros que somos continuamente atacados y calumniados. Eso sienten, aunque ni lo piensen.

La mentalidad de víctima es algo que inculcó desde los inicios el mismo Fundador. Por ejemplo cuando hablaba de los ataques y calumnias por parte de las almas buenas (ver CNP 88; junio de 1949). Y así a lo largo de todos sus años de gobierno; y después de él, el periodo de Corcuera, en las exhortaciones antes del Capítulo de 2014… Recordamos por ejemplo que en 2013 algunos legionarios organizaron cadenas de oraciones (Ver artículo Nos atacan ) pidiendo oraciones por quienes atacaban a la Legión.

Al concluir la parábola, Jesús pregunta: «¿Quién de los tres te parece que fue el prójimo de aquel que cayó en manos de salteadores?».

Atención: el prójimo no es la víctima. Para Jesús, el prójimo es el que sale al camino y encuentra a la víctima necesitada de prójimo y actúa con misericordia.

En lugar de preguntar si hemos sido caritativos con el prójimo, la palabra de Jesús nos interroga “¿He sido yo prójimo de la víctima que encuentro en el camino?”. Así respondió el experto en la ley: (Prójimo) fue el que hizo misericordia con la víctima. (Lc.10,37). Y Jesús sin emplear ningún método, ni establecer cursos de metodología, simplemente dijo: “Ve y haz tú lo mismo”.

 

¿Los legionarios pasan de largo al ver la necesidad de sus excompañeros?

 

Dicen que ya se han renovado, hasta tienen estatutos de una federación donde han escrito: "Cristo no solo predica a las multitudes, sino que sale al encuentro de distintas personas ahí donde cada una se encuentra" (EFRC 34). Pero nunca se ha visto a ningún legionario ir a buscar a sus excompañeros heridos.

Durante el periodo de gobierno de los tecnócratas (Luis Garza y Evaristo Sada) se preparó una lista de exmiembros para “bolsa de trabajo”[4]. Los de recursos humanos decían “¡qué mejor integración con el ideario de la institución que un exmiembro!”. Sabemos que no nos van a fallar porque tienen la formación. Pocos meses duró la iniciativa, se supo después que Luis Garza llegó a comentar “es que ellos no tienen formación profesional”.

Por tanto, con una mentalidad así, fácilmente se “entiende” que los legionarios “sigan de largo” ante las necesidades del hombre que quedó despojado… “Hay encargados”, así lo decían las Normas de Urbanidad, y como dijo Sotres, el espíritu permanece.

En la Congregación hay una tímida conciencia de que han sido sordos y tardíos a escuchar las voces de las víctimas. Explícitamente lo declaran en “Conversión y Reparación” No.6 inciso C «Reconocemos que nuestra toma de conciencia y las acciones para convertirnos y reparar el mal llegan tarde. Este retraso ha aumentado el dolor de nuestros hermanos y hermanas (…)».

Después de aquella iniciativa para crear una bolsa de trabajo para exmiembros, no ha habido nada institucional, sólo el reconocimiento de la tardanza…

¿De qué ha servido el reconocimiento de la tardanza? ¿No es como una forma de constatar que hay un herido tirado en el camino y pasar de largo diciendo “tardé en reconocer que estabas tirado”?

El legionario “de a pié” al ver a un excompañero tirado por el camino, sigue de largo, “porque hay encargados”. Pero los “encargados” (el gobierno general) sólo saben organizar encuentros para analizar la acreditación de Praesidium y en  un esfuerzo heroico de humildad, reconocer su tardanza en reconocer a las víctimas.

Jesús pregunta: ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?


¿Acaso la respuesta de los legionarios se encuentra en la serie de informes “Informe anual Verdad, justicia y sanación”?

 

Aunque digan poseer el “método de Cristo”, Jesús jamás diría “Ve y hagan como los de esa Congregación”… ¿será porque siguen comportándose no ya como el sacerdote ni el levita, sino incluso como los salteadores?



[1] Nos referimos a psiquiatrización cuando llevan a una persona sana al psiquiatra para que la “cure”. Maciel aplicó esto en varios casos conocidos, no para dañar con fármacos a la persona, ni para controlarla, sino simplemente para desacreditarla. Hay casos conocidos tanto de legionarios como de señoritas del llamado 3GF.

[2] Originalmente Samaría era la capital del reino del norte (875 a.C.); pero en el 740 a.C. los asirios conquistaron el reino del norte y se mezclaron con los habitantes, por ello el reino del sur (Judá y parte de Leví) rechazaron a los samaritanos considerándolos extranjeros. Además de estos motivos de raza había otros motivos religiosos y políticos para enfatizar la separación.

[3] El hijo de Bonifacio Padilla que también fue ingresado a la Congregación de Maciel y a pesar de ser considerado “un caso difícil” se le exhortó a perseverar hasta que por fin salió quedando encargado del cultivo a los exmiembros; creó un foro en Facebook para atraer exlegionarios y “mantener” la mística y la “benedicencia”. Se rumorea que él ha soplado algunos nombres a la Dirección General para que puedan contactar a los interesados antes de que se organicen formando algún grupo para demanda colectiva, por ejemplo en el caso de los abusos en el Ajusco.

[4] Iniciativa controlada por el llamado Grupo Integer.

Saturday, September 21, 2024

Connor y su ejemplo de autenticidad y obediencia

El pasado 15 de septiembre envió una carta a los religiosos de la Congregación; en dicha circular afronta el papel de los legionarios en la Federación.

 

Una semilla que florece, un sueño que se realiza

Según Connor, la Federación es una configuración canónica de una realidad que inició hace 80 años. Él no habla de una "intuición originaria" (Villagrasa intentando explicar el "carisma" de Maciel), sino de una semilla de hace más de 80 años... menciona que los primeros legionarios soñaban con un "ejército" de seglares.

Sin embargo no se tiene registro de NINGÚN comentario de los primeros legionarios sobre un "ejército" de seglares (de hecho no hay textos de los primeros), más bien se tienen las CNP con esas referencias. En realidad Connor sigue las indicaciones de Corcuera; es decir, cita a Maciel, pero no lo menciona y atribuye las ideas de Maciel genéricamente a los primeros legionarios.

 

Por encima de la Iglesia

Después Connor habla de su experiencia como neosacerdote encargado de recaudar fondos en Filadelfia y Miami. Dice textualmente en su carta: «La idea era muy sencilla: buscar personas que tuviesen la generosidad, y el interés de ayudarnos».

Según la narración de Connor, las personas mientras más conocían, más se identificaban con la misión de la Legión y siempre querían algo más, querían formarse… Era el año 2001, aún no se conocía la vida criminal de la Congregación y de su Fundador; el oropel de la Legión y del falso Movimiento estaba en su mayor esplendor.

Otro legionario ayudó a Connor en 2001 enviando sus mejores formadores, después se sumaron las 3GFs y dice él: «pude ver el milagro del desarrollo del Regnum Christi (…) todo se dio debido a la colaboración  de varios sacerdotes y laicos que se juntaron para compartir el tesoro de nuestro carisma».

Comunicado de la Arquidiócesis de Miami


La narración de Connor es digna de la historia de la Legión o de la “Voz del Fundador”. Omite mencionar que no tenían permiso del obispo para reclutar ni para recaudar; omite mencionar que recibieron amonestaciones y advertencias por parte del canciller de la diócesis.

Connor omite mencionar que ese florecimiento del tesoro de su carisma derivó en la expulsión de la arquidiócesis y en el veto definitivo tanto para los religiosos de la Congregación como para las actividades del inexistente Movimiento Regnum Christi.

¿Cómo explica Connor el tesoro de su carisma si deriva en la expulsión de la diócesis? ¿El obispo es “enemigo”? ¿Es de los no-cultivados no afín a la Congregación?

 

Connor y su experiencia en Miami


¿Por qué Connor no menciona que su actividad como neo-sacerdote era buscar dinero e implicaba desobedecer al Obispo?

Connor dice que «La idea era muy sencilla: buscar personas», pero no dice que el permiso que había dado el obispo les prohibía buscar personas y que podían desarrollar su actividad en la diócesis para atender exclusivamente a los miembros del pretendido Movimiento Regnum Christi.

Ese es el ejemplo y el testimonio que el actual Superior de los Legionarios da a los religiosos en carta que dirige en la Solemnidad de la Virgen Desatanudos... o de la Virgen de los Dolores, que son la misma.

 

Implicaciones para nuestra vida legionaria

 

Los párrafos que siguen están llenos de citas y referencias; textos llenos de doctrina, textos cuya lectura puede aprovechar espiritualmente cualquier alma sensible… pero textos que no significan nada si en el origen hay una desobediencia, un fraude, una mentira…

Por eso resulta muy elocuente que señale la autenticidad como uno de los valores particulares a cuidar en su gobierno.

«Si no vivimos con autenticidad nuestra consagración (…) desapareceremos como un barco perdido en la niebla». Después incluye ejemplos de la lucha que enfrenta todo religioso para permanecer en el mundo sin ser del mundo.

¿Por qué Connor no habla de la autenticidad entre lo que se dice y lo que se hace? ¿Por qué la Congregación hizo unos compromisos respecto a las personas heridas por la Congregación y no ha sido auténtica? ¿Por qué Connor declaró que tendría una prioridad y ha tenido otras?

¿Autenticidad? Un gobierno que promete y no cumple es inauténtico, todo lo demás es palabrería hueca.