Saturday, March 21, 2026

Análisis del Comunicado Capitular 2026: El colapso de la narrativa

El Comunicado Capitular 2026 funciona como una tomografía de la Congregación y, como tal, ha generado reacciones encontradas. Más allá de opiniones viscerales, conviene analizar algunos puntos con serenidad.

 

Florencio Sánchez, el histriónico, hablando en el Capítulo

El Capítulo se extendió por más de cinco semanas para un resultado que muchos perciben como tibio y repetitivo. No incluye disposiciones concretas ni aborda temas críticos como las víctimas o las promesas pendientes de capítulos anteriores. Ante esto, los Capitulares argumentan en el mismo texto que de un Capítulo General no deben esperarse solo normas, sino un "discernimiento espiritual"[1].

 

Narrativa institucional

Dicho discernimiento es difícil de extraer debido a la excesiva reflexión espiritual que rodea el texto. Esta estructura manifiesta una tensión en el aula: aunque hubo unidad en las diferencias, persiste una falta de madurez para hablar de la verdad sin tapujos

 

En el discernimiento espiritual de los Capitulares se nota la influencia de la fenomenología antropológica de Paul Ricoeur (filósofo francés que busca entender la realidad a través del significado narrativo que el lenguaje da a los sucesos de la historia) y de MacIntyre (filósofo británico que busca responder al deber hacer a través del reconocimiento de la historia). Dice el texto del Comunicado que partiendo con gratitud de Dios buscan «una lectura común, honesta y verificable, de la historia reciente, que permita asumir la verdad de lo vivido y situarnos con mayor realismo en el momento actual» (Num.34).

 

Tal propósito es demasiado ambicioso; de hecho, ni el Comunicado ni el Capítulo son los espacios adecuados para una lectura de la realidad y de la historia; lo ideal habría sido una comisión interdisciplinar con expertos externos.

 

La sección «Esbozo de una lectura bíblica de nuestra historia» carece de rigor histórico. Es un conjunto de reflexiones que intentan encajar citas bíblicas en un pasado tortuoso que, aunque de conocimiento común, no se menciona explícitamente.

 

Pese a lo anterior, el Num.36 del Comunicado sí tiene un juicio de la historia que es quizás el punto más logrado del Capítulo General. Lo dicen del siguiente modo: «(…) se vio afectado fue también el relato interior que durante décadas dio cohesión, dirección y sentido compartido a la vida legionaria: un relato que unificaba misión, identidad y futuro, que ofreció dinamismo apostólico y generó frutos reales, pero que necesitaba una purificación profunda». Más adelante aclaran que la afectación no fue un “rasponazo” superficial sino «el colapso de un relato institucional con consecuencias espirituales, comunitarias y apostólicas» (Num.37).

 

Al final del párrafo intentan mitigar parte de lo que acaban de decir. Se nota el “forcejeo” de las comisiones al redactar este texto: «Esta realidad marcó de manera decisiva el proceso vivido, sin agotar ni definir por sí solo toda la historia de la Legión» (Num.36) y al final del siguiente párrafo «asumir esta verdad no significa reducir la historia de la Legión a una herida» (Num.37). Aceptan la verdad, pero inmediatamente tratan de acotar su alcance para más adelante endulzarla con reflexiones y con espiritualidad.

 

Vamos por partes… Lo primero, el relato.

 

Relato es una narración estructurada en la que los sucesos se representan mediante el lenguaje. El relato no necesariamente es un texto escrito, sino que puede ser toda una serie de documentos, narraciones, historias… acta legionis y demás.

 

Históricamente, el Fundador cuidó meticulosamente esta narrativa desde 1941, alimentándola con diarios, textos legislativos y una doctrina centrada exclusivamente en su figura. A diferencia de otros fundadores cuyo carisma se centraba en una acción social (pobres, enfermos), redención de cautivos, enseñanza, el carisma aquí era "que él fundara".

 

Para 1980 el relato estaba bastante estructurado de tal modo que los Capitulares redactaron en el primer Comunicado Capitular lo siguiente: «Al Fundador toca, no por méritos propios (…) ser el instrumento auténtico para manifestar el carisma (…) A los Cofundadores corresponde conocer, asimilar y transmitir las Constituciones, la doctrina, el espíritu, la metodología, las genuinas tradiciones, la disciplina y el estilo de vida de la Legión tal y como ha sido manifestado por el Fundador» (CCG1980 Num.4 que a su vez cita una CNP de 1980). Es decir, este relato establecía que el Fundador era el instrumento auténtico del carisma y los cofundadores meros transmisores de su voluntad.

 

Se ve con claridad cómo las ideas de fondo del relato unifican, dan sentido y cohesión. Nadie estaba siguiendo a Maciel, se sigue a Cristo Jesús. «El Señor de la mies y de la viña nos ha escogido como colaboradores, conforme a la gracia dada a cada uno (1Cor.3,9). Esta elección se nos presenta totalmente gratuita, imprevista, misteriosa, desproporcionada a nuestras posibilidades» (CCG1980 Num.5).

 

El relato institucional incluía esos dos componentes especiales: Elección divina y ser cofundador. De este modo, traicionar a la Congregación era traicionar un especial llamado divino –cohesión, identidad y sentido– a una obra querida especialmente por Dios –misión, dirección y futuro–.

 

Por ello, es incorrecta la afirmación del Comunicado 2026 cuando dice que «los hechos ligados al Fundador (…) marcó de manera decisiva el proceso vivido, sin agotar ni definir por sí solo toda la historia de la Legión». Es incorrecta porque es equívoca pues la Congregación sigue su historia más allá de la vida de Maciel; sin embargo, la vida del Fundador definía completamente la vida de la Congregación: Más de sesenta años «(…) de historia prodigiosa, intensamente concentrada en la persona de Nuestro Padre Fundador, pero también participada por cada uno de los cofundadores en la medida de su madurez espiritual y de su generosidad, deben abrirnos los ojos a la gran realidad y verdad fundamental de nuestra vida: la Legión y el Movimiento son obra de Dios» (CCG1980 Num.7).

 

Cuando el Capítulo General 2026 declara que el relato institucional colapsó está reconociendo algo más allá de la renuncia institucional a Maciel como en el Capítulo de 2014 o de las declaraciones sobre el llamado “fundador histórico” del Capítulo de 2020. Está reconociendo una disociación insostenible entre el discurso oficial y la realidad de la organización. Está reconociendo el “derrumbe de la narrativa” porque muchos hechos contradicen de forma sistemática la imagen que la institución ha proyectado.

 

En distintos grupos de opinión (de entre los más recientes: Legioleaks, Todo Maciel, Life after RC, El Trastévere, Regain Network, etc.) se ha hecho mención continuamente de “relatos alternativos” que han sido grietas en el relato institucional. La fuerza de esta “narrativa exterior” ha crecido conforme se verifican como verdaderos los acontecimientos ocultos al interior y expuestos en los “relatos alternativos”.

 

Tres cofundadores sucesores de Maciel ante The Head of Christ


Relato y Carisma

La idea del “carisma” está profundamente asociada en el relato institucional, no desde el origen, sino como idea paulatinamente asociada en el tiempo como parte del “don” de Dios. Y esta mezcla es compleja, porque no es posible negar el aspecto divino de la vocación, pero a su vez es necesario discernir su autenticidad. Gracia, bondad y elección de Dios había subrayado el CCG1980. El bien realizado y las obras existentes están allí y no se han derrumbado. ¿Cuál es entonces el colapso del relato?

 

La obra no se ha derrumbado y la Iglesia decidió no disolverla. Cuando los Capitulares hablan el colapso del relato interior, están reconociendo que la Congregación avanzaba apoyada en la idea de la santidad y la inspiración divina de Marcial Maciel como fundador.

 

Es evidente que sí hay un carisma del Espíritu; no sólo lo ha declarado el Sucesor de Pedro, sino que los buenos frutos están a la vista. Pero el carisma no es institucional, no es algo transmitido por Maciel… es la acción del Viento que sopla donde quiere (Jn.3,8) «porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt.18,20). Es la fecundidad que Jesús otorga a todo el que cree en Él (Mt.16,16) y actúa en su nombre. La obra de Maciel (la Congregación, las asociaciones de consagrados y consagradas) ha sido la ocasión del actuar de Dios, como destacamos en una reflexión[2] anterior.

 

Aunque la narrativa institucional vincula el carisma al relato interno, al reconocer su colapso queda en evidencia que no existe tal vínculo, pues el carisma del Espíritu con el que Dios actúa a través y en los miembros de su Iglesia vinculados a la obra de Maciel no ha colapsado. Por ello en el aula capitular se ha buscado (consciente o inconscientemente) una alternativa.

 

Es decir, si la fundación como relato institucional, está rota porque tenía pies de barro (Dan.2,33), no es posible mirar al origen ni al momento de la inspiración fundacional para “rehacer” el relato. Ni en la calle de Cotija para el sacerdocio, ni en la capilla de Veracruz para la fundación, porque ambas historias no pueden dar cohesión, no pueden inspirar, no dan esperanza ni transmiten espiritualidad… porque son un cuento embustero que no puede verificarse al tener como testigo único a un mitómano.

 

Por tanto, ahora es necesario buscar la cohesión y la inspiración en aquellos que acompañaron a Maciel. Este giro está dicho muy “quedito”, casi en voz baja, con sutileza. Pero implica un cambio profundo. Lo mencionan una única vez en las recomendaciones al nuevo director general, dicen: «Impulsar el estudio histórico sobre los cofundadores y su papel fundamental en el desarrollo del carisma, espiritualidad y misión». (Comunicado, Lectura Bíblica, Num.21 inciso b). Es la única ocasión que hablan de ello.

 

En el Capítulo de 1980 se había dicho expresamente que los cofundadores no eran cimiento, sólo colaboradores del Fundador. Ahora se busca el papel “fundamental” de los Cofundadores.

 

Todo lo demás que dice el comunicado sobre la pobreza, el ejercicio de la autoridad, las relaciones con la Federación, la misión y hasta el cristocentrismo, todo… pende de este hilo fundamental. No lo dice el Equipo de Liberabit Veritas, lo reconocen los mismos Capitulares: el relato era cohesión, dirección y sentido, unificaba misión, identidad y futuro.

 

No es de extrañarse por tanto que no haya habido ninguna palabra hacia las víctimas o las personas heridas por la Congregación. Simplemente, en este momento, no tienen la capacidad.

 

La tibieza del Comunicado Capitular y los temas tratados manifiestan una debilidad institucional. Condición que no se había manifestado en los Capítulos anteriores (ni 2020, ni 2014), aunque ya estaba presente.

 

Cuando alguien manotea, ahogándose, difícilmente presta atención a quien está a su lado, aunque reclame sufrimiento causado. Para el Capítulo 2026 las víctimas fueron transparentes, más por incapacidad que por opción.

 

La debilidad institucional afecta y permea toda la institución. El impacto más severo será en los ingresos de los próximos años.

 

Urge recuperar una narrativa interior que dé identidad y cohesión; para ello recurren a los cofundadores… «Recoger de forma sistemática su testimonio de vida y la información histórica conservada en su memoria» (Comunicado, Lectura Bíblica, Num.21 inciso b). Y esto, también duele.

 

Duele porque los principales depositarios de la memoria histórica son exmiembros. Y recordemos que la Congregación rechazó dialogar con algunos Cofundadores históricos en el Capítulo General Extraordinario de 2018.

 

Duele porque algunos Cofundadores han sido señalados de complicidad, silencio o incluso de abusos (no necesariamente sexuales).

 

La historia de la obra de Maciel, de la Congregación y de las asociaciones vinculadas a la Federación, no puede agotarse en la herida que causa el Fundador… pero sí la determina completamente. Los miembros seguirán presentándose de punta en blanco; pero sólo aquellos que se han alejado de la narrativa institucional seguirán redactando la verdad de los hechos y dando testimonio de la verdad de los acontecimientos. Al final, más que lecturas bíblicas, lo que prevalecerá será el testimonio de los hechos… porque la Verdad nos hará libres (Jn.8,32).

 

Epílogo

Después de todo, la Congregación hará lo que le venga en gana. Seguirá mermando pensando medrar. Seguirán atribuyéndose méritos que son de Dios… porque ya lo cantó Julio Iglesias: “La vida sigue igual”.



[1] «De un Capítulo General no han de esperarse únicamente disposiciones, sino un discernimiento espiritual que nos lleve a reconocer qué historia estamos encarnando hoy como Legión de Cristo (…)» (Num.33)

[2] En este artículo se traza un paralelismo entre la Legión y la labor evangelizadora en Veracruz

Tuesday, March 3, 2026

Perspectiva Capitular

El paso del tiempo nos permite hacer juicios más ponderados, corregir palabras y cambiar apreciaciones. Los juicios más serenos permiten reafirmar convicciones al contar con nueva evidencia.

 

como el perro, a periodicazos”, así se ha dicho acerca de la Congregación de los legionarios.

 

El caso de los abusos de Fernando Martínez Suárez (FMS) -qepd-, en el Cumbres de Cancún es un ejemplo de los “periodicazos”. Analu Salazar fue la primera en exponer en Legioleaks su caso. El vocero legionario y después el encargado de comunicación respondieron con el cliché de siempre: “contacta los canales oficiales” y “nosotros ya tenemos protocolos de respuesta”. Fue hasta cuando su caso alcanzó miles de reenvíos y decenas de miles de vistas y fue retomado por otros medios, fue hasta entonces fue cuando la Congregación reaccionó.

Las víctimas me cansan, pero no el pastel...

 

Los hechos del caso manifestaron que además del abuso sexual había habido encubrimiento activo por parte de las autoridades legionarias. La presión se arrastró hasta el Capítulo General de 2020.

 

“Mi familia puede pagar abogados”, fue la actitud de Luis Garza Medina cuando se le instaba a que dejara el Capítulo General; en cambio, Eloy Bedia Díez tuvo que ceder a la presión y abandonarlo. Pero siguió la presión mediática y con los muchos “periodicazos” al inicio del Capítulo publicaron un comunicado donde se comprometían a establecer una comisión mixta en México, para acoger a las víctimas de FMS.

 

Fue esa misma presión mediática y los muchos “periodicazos” los que introdujeron la temática de las víctimas en el Capítulo. Debido a tal presión mediática y a los muchos “periodicazos” llegaron a publicar dos documentos que hasta expusieron solemnemente con decreto y todo. “Conversión y Reparación” y “Proteger y Sanar”.

 

Pero fue sólo presión mediática y fueron muchos los “periodicazos”; los psicólogos de perros advierten hoy en día que el condicionamiento conductual funciona mejor sin gritos y sin golpes. Es decir, no hubo realmente “conversión” y por tanto no hubo “reparación”.

 

Al término del Capítulo General (2020), a su llegada a México, el nuevo director territorial, el salvadoreño Alberto Simán Dada declaró que “a mí no me toca, de mí no depende”. Y durante los 6 años antes del siguiente Capítulo General reiteradamente se negó a acatar el compromiso del Capítulo de 2020. Simán sabía que no era un documento oficial, no era un mandato del Capítulo, era sólo un comunicado de prensa producto de la presión mediática y de los muchos “periodicazos”.

 

El director general electo en 2020 hizo varias declaraciones y hasta concedió entrevistas destacando su compromiso y su prioridad acerca del tema de los abusos y las víctimas. Los hechos durante 6 años de gobierno dan contundente testimonio de que no hubo voluntad de conversión y por tanto la reparación fue siempre un acto de propaganda. Es curioso escuchar algunas de las predicaciones de quienes participaron en ambas reuniones (Capítulo 2020 y Capítulo 2026) hablando de la conversión y diciendo que se trata de una meta-noia; es decir, un cambio de mentalidad.

 

Un caso emblemático

Los legionarios publicaron en el informe del año 2021 sobre víctimas, abusos y depredadores (que pomposamente llaman “verdad, justicia y sanación”) el compromiso de: “Examinar con expertos externos eventuales indicios de encubrimiento o negligencia grave en relación con casos de abuso del pasado”. La investigación había iniciado el año anterior (supuestamente) y se refería a un caso conocido que serviría como pauta para las demás investigaciones. Seis años después, de prisa y corriendo, en un acto que ultrajaba nuevamente a las víctimas, John Connor publicaba, al tiempo que una persona contratada para poner su nombre, comunicaba a las víctimas que la investigación “independiente” no había encontrado delitos.

 

¡Seis años de investigación! ¿es esto conversión? ¿puede haber reparación con una voluntad así? ¿así se protege a las víctimas? ¿ayuda a sanar las heridas?

 

En el informe de 2021 habían declarado que la investigación se trataba de un caso emblemático. Y realmente lo ha sido. Los hechos muestran una voluntad de autoengaño, falta de empatía hacia las personas dañadas y las víctimas y sobre todo, la ausencia de “periodicazos”… y es que sin la presión mediática, la Congregación no actúa.

 

El Capítulo de 2020 dedicó una parte importante del tiempo a las víctimas y al daño causado; llegó a declararse que la prioridad era la sanación de las personas heridas.

 

Seis años después, parecería que no hay continuidad puesto que no se ha tenido ni una sola expresión de acercamiento hacia las personas dañadas o una palabra sobre los compromisos no cumplidos.

 

Pero la continuidad está. El Capítulo 2026 nos coloca en la verdadera perspectiva, ya sin la presión mediática ni los “periodicazos” que condicionaron las acciones anteriores.

 

Actuar por “periodicazos” es (en palabras de Marcial Maciel) “miedo al qué dirán”. El Comunicado Capitular de 2026 incluirá mucha palabrería, muchas citas bíblicas y referencias a documentos eclesiásticos. No olvidemos que el diablo también sabe citar la Escritura, como ocurre en el desierto después de que Jesús fuera bautizado. Sin un auténtico compromiso como el de Zaqueo, para reparar a quienes han dañado, el Comunicado nos revelará la verdadera perspectiva y con ello la verdadera naturaleza del grupo fundado por Marcial Maciel. Que cada quien lea y juzgue por sí mismo. No son las palabras ni los comunicados los que dan testimonio, sino los hechos.

 

“A mí no me toca, de mí no depende”, “mi familia puede pagar abogados”, “estoy enfermo y cansado” o sea lo que digan, el hecho es que el número de exmiembros lastimados y despojados cuando su camino fue la Legión o los llamados 3GM y 3GF supera con mucho al número de miembros actuales.

 

“Por sus frutos los conoceréis…”