El paso del tiempo nos permite hacer juicios más ponderados, corregir palabras y cambiar apreciaciones. Los juicios más serenos permiten reafirmar convicciones al contar con nueva evidencia.
“como el perro, a periodicazos”, así se ha
dicho acerca de la Congregación de los legionarios.
El caso de los abusos de Fernando Martínez Suárez (FMS)
-qepd-, en el Cumbres de Cancún es un ejemplo de los “periodicazos”.
Analu Salazar fue la primera en exponer en Legioleaks su caso. El vocero
legionario y después el encargado de comunicación respondieron con el cliché de
siempre: “contacta los canales oficiales” y “nosotros ya tenemos protocolos de
respuesta”. Fue hasta cuando su caso alcanzó miles de reenvíos y decenas de miles
de vistas y fue retomado por otros medios, fue hasta entonces fue cuando la
Congregación reaccionó.

Las víctimas me cansan, pero no el pastel...
Los hechos del caso manifestaron que además del abuso
sexual había habido encubrimiento activo por parte de las autoridades
legionarias. La presión se arrastró hasta el Capítulo General de 2020.
“Mi familia puede pagar abogados”, fue la actitud de
Luis Garza Medina cuando se le instaba a que dejara el Capítulo General; en
cambio, Eloy Bedia Díez tuvo que ceder a la presión y abandonarlo. Pero siguió
la presión mediática y con los muchos “periodicazos” al inicio del Capítulo
publicaron un comunicado donde se comprometían a establecer una comisión mixta
en México, para acoger a las víctimas de FMS.
Fue esa misma presión mediática y los muchos “periodicazos”
los que introdujeron la temática de las víctimas en el Capítulo. Debido a tal
presión mediática y a los muchos “periodicazos” llegaron a publicar dos
documentos que hasta expusieron solemnemente con decreto y todo. “Conversión y
Reparación” y “Proteger y Sanar”.
Pero fue sólo presión mediática y fueron muchos los “periodicazos”;
los psicólogos de perros advierten hoy en día que el condicionamiento
conductual funciona mejor sin gritos y sin golpes. Es decir, no hubo realmente “conversión”
y por tanto no hubo “reparación”.
Al término del Capítulo General (2020), a su llegada a
México, el nuevo director territorial, el salvadoreño Alberto Simán Dada
declaró que “a mí no me toca, de mí no depende”. Y durante los 6 años antes del
siguiente Capítulo General reiteradamente se negó a acatar el compromiso del
Capítulo de 2020. Simán sabía que no era un documento oficial, no era un
mandato del Capítulo, era sólo un comunicado de prensa producto de la presión
mediática y de los muchos “periodicazos”.
El director general electo en 2020 hizo varias
declaraciones y hasta concedió entrevistas destacando su compromiso y su
prioridad acerca del tema de los abusos y las víctimas. Los hechos durante 6
años de gobierno dan contundente testimonio de que no hubo voluntad de
conversión y por tanto la reparación fue siempre un acto de propaganda. Es
curioso escuchar algunas de las predicaciones de quienes participaron en ambas
reuniones (Capítulo 2020 y Capítulo 2026) hablando de la conversión y diciendo
que se trata de una meta-noia; es decir, un cambio de mentalidad.
Un caso emblemático
Los legionarios publicaron en el informe del año 2021 sobre
víctimas, abusos y depredadores (que pomposamente llaman “verdad, justicia y
sanación”) el compromiso de: “Examinar con expertos externos eventuales indicios
de encubrimiento o negligencia grave en relación con casos de abuso del pasado”.
La investigación había iniciado el año anterior (supuestamente) y se refería a
un caso conocido que serviría como pauta para las demás investigaciones. Seis
años después, de prisa y corriendo, en un acto que ultrajaba nuevamente a las
víctimas, John Connor publicaba, al tiempo que una persona contratada para
poner su nombre, comunicaba a las víctimas que la investigación “independiente”
no había encontrado delitos.
¡Seis años de investigación! ¿es esto conversión?
¿puede haber reparación con una voluntad así? ¿así se protege a las
víctimas? ¿ayuda a sanar las heridas?
En el informe de 2021 habían declarado que la
investigación se trataba de un caso emblemático. Y realmente lo ha sido. Los
hechos muestran una voluntad de autoengaño, falta de empatía hacia las personas
dañadas y las víctimas y sobre todo, la ausencia de “periodicazos”… y es que
sin la presión mediática, la Congregación no actúa.
El Capítulo de 2020 dedicó una parte importante del
tiempo a las víctimas y al daño causado; llegó a declararse que la prioridad
era la sanación de las personas heridas.
Seis años después, parecería que no hay continuidad
puesto que no se ha tenido ni una sola expresión de acercamiento hacia las
personas dañadas o una palabra sobre los compromisos no cumplidos.
Pero la continuidad está. El Capítulo 2026 nos coloca
en la verdadera perspectiva, ya sin la presión mediática ni los “periodicazos”
que condicionaron las acciones anteriores.
Actuar por “periodicazos” es (en palabras de Marcial
Maciel) “miedo al qué dirán”. El Comunicado Capitular de 2026 incluirá mucha
palabrería, muchas citas bíblicas y referencias a documentos eclesiásticos. No
olvidemos que el diablo también sabe citar la Escritura, como ocurre en el
desierto después de que Jesús fuera bautizado. Sin un auténtico compromiso como
el de Zaqueo, para reparar a quienes han dañado, el Comunicado nos revelará la
verdadera perspectiva y con ello la verdadera naturaleza del grupo fundado por
Marcial Maciel. Que cada quien lea y juzgue por sí mismo. No son las palabras
ni los comunicados los que dan testimonio, sino los hechos.
“A mí no me toca, de mí no depende”, “mi familia puede
pagar abogados”, “estoy enfermo y cansado” o sea lo que digan, el hecho es que
el número de exmiembros lastimados y despojados cuando su camino fue la Legión
o los llamados 3GM y 3GF supera con mucho al número de miembros actuales.
“Por sus frutos los conoceréis…”