Tuesday, March 3, 2026

Perspectiva Capitular

El paso del tiempo nos permite hacer juicios más ponderados, corregir palabras y cambiar apreciaciones. Los juicios más serenos permiten reafirmar convicciones al contar con nueva evidencia.

 

como el perro, a periodicazos”, así se ha dicho acerca de la Congregación de los legionarios.

 

El caso de los abusos de Fernando Martínez Suárez (FMS) -qepd-, en el Cumbres de Cancún es un ejemplo de los “periodicazos”. Analu Salazar fue la primera en exponer en Legioleaks su caso. El vocero legionario y después el encargado de comunicación respondieron con el cliché de siempre: “contacta los canales oficiales” y “nosotros ya tenemos protocolos de respuesta”. Fue hasta cuando su caso alcanzó miles de reenvíos y decenas de miles de vistas y fue retomado por otros medios, fue hasta entonces fue cuando la Congregación reaccionó.

Las víctimas me cansan, pero no el pastel...

 

Los hechos del caso manifestaron que además del abuso sexual había habido encubrimiento activo por parte de las autoridades legionarias. La presión se arrastró hasta el Capítulo General de 2020.

 

“Mi familia puede pagar abogados”, fue la actitud de Luis Garza Medina cuando se le instaba a que dejara el Capítulo General; en cambio, Eloy Bedia Díez tuvo que ceder a la presión y abandonarlo. Pero siguió la presión mediática y con los muchos “periodicazos” al inicio del Capítulo publicaron un comunicado donde se comprometían a establecer una comisión mixta en México, para acoger a las víctimas de FMS.

 

Fue esa misma presión mediática y los muchos “periodicazos” los que introdujeron la temática de las víctimas en el Capítulo. Debido a tal presión mediática y a los muchos “periodicazos” llegaron a publicar dos documentos que hasta expusieron solemnemente con decreto y todo. “Conversión y Reparación” y “Proteger y Sanar”.

 

Pero fue sólo presión mediática y fueron muchos los “periodicazos”; los psicólogos de perros advierten hoy en día que el condicionamiento conductual funciona mejor sin gritos y sin golpes. Es decir, no hubo realmente “conversión” y por tanto no hubo “reparación”.

 

Al término del Capítulo General (2020), a su llegada a México, el nuevo director territorial, el salvadoreño Alberto Simán Dada declaró que “a mí no me toca, de mí no depende”. Y durante los 6 años antes del siguiente Capítulo General reiteradamente se negó a acatar el compromiso del Capítulo de 2020. Simán sabía que no era un documento oficial, no era un mandato del Capítulo, era sólo un comunicado de prensa producto de la presión mediática y de los muchos “periodicazos”.

 

El director general electo en 2020 hizo varias declaraciones y hasta concedió entrevistas destacando su compromiso y su prioridad acerca del tema de los abusos y las víctimas. Los hechos durante 6 años de gobierno dan contundente testimonio de que no hubo voluntad de conversión y por tanto la reparación fue siempre un acto de propaganda. Es curioso escuchar algunas de las predicaciones de quienes participaron en ambas reuniones (Capítulo 2020 y Capítulo 2026) hablando de la conversión y diciendo que se trata de una meta-noia; es decir, un cambio de mentalidad.

 

Un caso emblemático

Los legionarios publicaron en el informe del año 2021 sobre víctimas, abusos y depredadores (que pomposamente llaman “verdad, justicia y sanación”) el compromiso de: “Examinar con expertos externos eventuales indicios de encubrimiento o negligencia grave en relación con casos de abuso del pasado”. La investigación había iniciado el año anterior (supuestamente) y se refería a un caso conocido que serviría como pauta para las demás investigaciones. Seis años después, de prisa y corriendo, en un acto que ultrajaba nuevamente a las víctimas, John Connor publicaba, al tiempo que una persona contratada para poner su nombre, comunicaba a las víctimas que la investigación “independiente” no había encontrado delitos.

 

¡Seis años de investigación! ¿es esto conversión? ¿puede haber reparación con una voluntad así? ¿así se protege a las víctimas? ¿ayuda a sanar las heridas?

 

En el informe de 2021 habían declarado que la investigación se trataba de un caso emblemático. Y realmente lo ha sido. Los hechos muestran una voluntad de autoengaño, falta de empatía hacia las personas dañadas y las víctimas y sobre todo, la ausencia de “periodicazos”… y es que sin la presión mediática, la Congregación no actúa.

 

El Capítulo de 2020 dedicó una parte importante del tiempo a las víctimas y al daño causado; llegó a declararse que la prioridad era la sanación de las personas heridas.

 

Seis años después, parecería que no hay continuidad puesto que no se ha tenido ni una sola expresión de acercamiento hacia las personas dañadas o una palabra sobre los compromisos no cumplidos.

 

Pero la continuidad está. El Capítulo 2026 nos coloca en la verdadera perspectiva, ya sin la presión mediática ni los “periodicazos” que condicionaron las acciones anteriores.

 

Actuar por “periodicazos” es (en palabras de Marcial Maciel) “miedo al qué dirán”. El Comunicado Capitular de 2026 incluirá mucha palabrería, muchas citas bíblicas y referencias a documentos eclesiásticos. No olvidemos que el diablo también sabe citar la Escritura, como ocurre en el desierto después de que Jesús fuera bautizado. Sin un auténtico compromiso como el de Zaqueo, para reparar a quienes han dañado, el Comunicado nos revelará la verdadera perspectiva y con ello la verdadera naturaleza del grupo fundado por Marcial Maciel. Que cada quien lea y juzgue por sí mismo. No son las palabras ni los comunicados los que dan testimonio, sino los hechos.

 

“A mí no me toca, de mí no depende”, “mi familia puede pagar abogados”, “estoy enfermo y cansado” o sea lo que digan, el hecho es que el número de exmiembros lastimados y despojados cuando su camino fue la Legión o los llamados 3GM y 3GF supera con mucho al número de miembros actuales.

 

“Por sus frutos los conoceréis…”