Monday, February 24, 2020

Renovación y Silencio


Los legionarios han atravesado 3 grandes etapas de la percepción que tienen de sí mismos. Antes de Velasio de Paolis eran “la esperanza de la Iglesia”. Durante el período de Velasio muchos legionarios se dieron cuenta de que no todo estaba bien y que había algunos principios que subrayaban mucho aspectos no tan importantes, otras normas que exageraban un poco, etc. pero que en general había un balance positivo; sólo necesitaban renovarse. Punto.

Al finalizar el período de Robles Gil, crece entre los miembros “de a pie”, la idea de que la renovación fue insuficiente y que aún hay cosas que cambiar… y no sólo cambiar, sino reformar. Pero siguen usando la palabra “renovarse”.

¿Por qué entre los legionarios “de a pie” crece la idea de que el camino recorrido ha sido insuficiente?

Desde inicios de la Fundación, las adversidades, las réplicas de la sociedad o de la Iglesia eran presentadas como “ataques”, los enemigos de la Iglesia, la masonería infiltrada, la trilateral, la prensa anticlerical, etc. Marcial Maciel, el Fundador, aprendió a transformar los molinos de viento en monstruos gigantes contra los cuales “el humilde instituto” debería enfrentarse.

Con las comunicaciones actuales, la mayoría de los legionarios “de a pie” no se imaginan un gigante cuando se les habla de los “ataques” de la prensa, sino que dicen “es culpa nuestra”.

Sí. Varios legionarios “de a pie” admiten que la furia de las redes sociales y la exposición mediática “son culpa nuestra” en primer lugar por la pésima gestión de las comunicaciones (en base a comunicados de prensa escritos), en segundo lugar porque nunca se ha afrontado el problema, sólo se comunican buenas intenciones… “es nuestra culpa” ha sido una frase obtenida en más de 15 diálogos informales sobre el tema con legionarios no vinculados a cargos de gobierno.

El cambio de mentalidad, sobre todo entre los más jóvenes, es muy significativo porque manifiesta que ya hay más pensamiento crítico y por tanto habrá mejor discernimiento.

La noticia del nuevo director general fue acogida con beneplácito general, pues su nacionalidad es distinta de los dos anteriores y del fundador; fue ordenado relativamente hace poco considerando a quienes siempre han ocupado los cargos de directores mayores y además no tiene un vínculo directo con el gobierno de Marcial Maciel.

John Connor: pasó de recaudador a DT. De DT a DG...


Quien fuera electo para el cargo de director general, recibiría un profundo escrutinio de parte de la comunidad de exlegionarios (que además es mucho más numerosa que la de miembros actuales). Las reacciones en la prensa ante el manejo de la comunicación por parte de John Connor cuando era director territorial han sido normales y en cierto sentido moderadas, dada la sensibilidad actual al tema de las víctimas por parte de eclesiásticos.

Sin embargo, los legionarios han respondido con silencio ante los señalamientos de ocultamiento de información y posiblemente encubrimiento por parte de John Connor en lo que se refiere a dos casos distintos que posiblemente implican a menores.

El silencio no puede durar mucho pues a quien más lastima es al mismo Connor y a su impulso inicial. En efecto, entre los mismos legionarios, causa decepción constatar que Connor “es igual a los demás” aunque provenga de una familia con menos patrimonio que los dos anteriores. Decepciona profundamente saber que ante las víctimas, optó por cuidar la imagen de la Congregación. Minimizó los hechos al grado de tergiversar el vocabulario.

En esta etapa que inician los legionarios, muchos se preguntan ¿qué podemos hacer para renovarnos? Es evidente que las cosas no se han hecho bien, ¿podrá el nuevo liderazgo con esos precedentes?

Wednesday, February 5, 2020

Origen del término “Nuestro Padre”



Preámbulo

En la historia de las Congregaciones y Órdenes religiosas en la Iglesia hay muchos detalles que ayudan a entender cómo Dios se vale de causas segundas para perfilar y modelar algunos aspectos del carisma. Algunos detalles en la vida de los fundadores parecen meramente anecdóticos, pero vistos en perspectiva señalan peculiaridades propias del grupo que amalgamaron.

Algunos de estos aspectos aparecen como elementos meramente socioculturales, pero en realidad envuelven un núcleo.

¿Por qué se le llama (llamaba) “Nuestro Padre” al Fundador de los Legionarios? ¿Cuándo comenzó este uso? ¿Hay algún transfondo o significado detrás de la costumbre?

Mon Père Ferreira con Mons. González Arias, Victoria 21. 1942


Orígenes del uso

El francés era la lengua “franca” o más común hasta el último tercio del siglo XX. “Mon Père” viene del francés y significa “mi padre”. Así como en inglés se dice actualmente Fr. (father) o en castellano P. (padre) o en francés Père (sin el “Mon”)… anteriormente se decía en francés “Mon Père”; es sólo un uso snob que entró en México.

Cuando el P. Luis Ferreira vino a colaborar con Marcial Maciel en la Congregación era llamado Mon Père Ferreira, pues sólo Maciel y él eran sacerdotes.

Al Fundador le pareció que aquello podría desvirtuar el espíritu del Instituto pues crearía confusión entre los apostólicos y los religiosos. Por ello, en una sesión de “avisos” (en torno a 1947, fecha no clara en el testimonio) prohibió el uso indistinto de “Monpere” dejando la libertad de llamarle a él así o en castellano usando una forma colectiva “Nuestro Padre”.


Reflexiones de Marcial Maciel sobre el uso de “Nuestro Padre”

En una charla posterior, Maciel reflexionaba, casi como hablando para sí mismo: El genuino y verdadero Padre del Instituto soy  yo. Nadie  más. Por tanto sólo a mí, su fundador y verdadero Padre, se deberán dirigir o mencionar como Nuestro Padre.

Se debe crear en cada uno de los Misioneros de nuestro Instituto la idea y el convencimiento de  que su Padre soy yo. Instintivamente van sustituyendo la figura paterna por la mía, e instintivamente se van apartando de su familia, convenciéndose de que el único padre amoroso  de esta misma familia, soy yo.

Los Capítulos Generales con Marcial Maciel (II)

¡Venga tu Reino!

LaRed
«Donde hay caridad y amor, ahí está Dios»


LaRed, 23 de enero de 2005


Los Capítulos Generales de la Legión (II)
II Capítulo General Ordinario (1992)
En 1992, la Legión había superado ya el medio siglo de historia. Con el Segundo Capítulo General Ordinario se dispuso a hacer el balance de los esfuerzos realizados hasta entonces. Si la fase anterior se había caracterizado por la institucionalización, la que entonces se abría se ha distinguido por el crecimiento apostólico.   

Roma, sede la dirección general en Via Aurelia 677, noviembre 1992.
Como marca el número 431 § 1 de nuestras Constituciones,
antes de empezar los trabajos del Capítulo,
los Padres Capitulares hacen ejercicios espirituales.
Los dirige el P. Rafael Arumí, L.C., procurador general de la Legión.
De nuevo, el Capítulo tuvo lugar en la sede de la dirección general en Vía Aurelia 677, Roma. Las reuniones de los Padres Capitulares empezaron el 23 de noviembre.

Terminados los ejercicios, los Padres Capitulares
renovaron sus promesas bautismales
Al día siguiente, Nuestro Padre fue elegido unánimemente director general por tercera vez consecutiva, al igual que en los Capítulos de 1968-69 y de 1980. En sus palabras de aquel día, pidió a los legionarios que lo acompañaran en su misión:
«Ahora, solamente quisiera pedirles que, al reflexionar en este trecho que todavía me queda para terminar la subida al monte, recordaran el pasaje de Cristo en su último trecho, también hacia el Monte Calvario, y quisiera que, así como ustedes, respondiendo a la voluntad de Dios, me han elegido para seguir al frente de la Legión, así también se comprometiesen a acompañarme en este último trecho, como cireneos, ayudándome a llevar la cruz».      
Las labores del capítulo se prolongaron hasta el 18 de diciembre y ese mismo día los Padres Capitulares fueron recibidos en audiencia privada por el Santo Padre. En su discurso a los miembros del Capítulo, el Papa Juan Pablo II se detuvo en la «misión apostólica, dinámica y ardiente» de nuestra congregación, manifestando el gran aprecio de la Iglesia por nuestras obras de apostolado.  

Aula del Trono en el Palacio Apostólico Vaticano, 18 de diciembre de 1992.
El Papa Juan Pablo II recibe en audiencia privada a los Padres Capitulares.
En su discurso, exhorta a los legionarios a extender el Reino de Cristo
«en el corazón de los hombres, vuestros hermanos y  hermanas».
En un rato de conversación, después del discurso, el Papa habló en particular a Nuestro Padre de la situación en Europa, encomendándole que la Legión colaborara en la reconquista de este continente para Cristo.  

El Papa Juan Pablo II, después de la audiencia con los padres capitulares
transmite a Nuestro Padre la consigna
de la reevangelización de Europa
Al terminar el Capítulo, durante la misa en acción de gracias en el centro de estudios superiores de Vía Aurelia Antica 460, Nuestro Padre refirió a la comunidad las palabras del Papa y exhortó a los legionarios a «tomar con mucho amor, con mucha sinceridad esta nueva consigna del Vicario de Cristo, cuya realización requería, ante todo, de la propia conversión personal».

Centro de estudios de Roma, 19 de diciembre de 1992.
Nuestro Padre preside la Celebración Eucarística
de acción de gracias por la conclusión
del Segundo Capítulo General Ordinario
El Comunicado capitular sintetizó el reto apostólico de la Legión de Cristo para los siguientes doce años con la expresión: «La hora del Regnum Christi ha llegado» (CCG2 nº 522).
El crecimiento de la Legión y del Movimiento durante estos años ha sido evidente tanto en extensión, llegando a nuevas naciones, como en profundidad, estableciendo nuevas obras apostólicas. Se han establecido nuevos territorios, han nacido grandes centros de formación, hemos multiplicado nuestros centros educativos en todos los niveles y el Santo Padre nos ha confiado la institución más representativa de la Santa Sede en Tierra Santa.
Precisamente al término de este período, el Regnum Christi ha recibido la aprobación pontificia de sus Estatutos. Con ello, el Vicario de Jesucristo ha querido garantizar públicamente que nuestro Movimiento, tal como viene descrito en los Estatutos, es una obra querida por Dios para el bien de la Iglesia, sacramento de salvación. Para que siga desarrollándose al ritmo y con la incisividad que Dios quiere, contamos con el ECYD, obra en la que nos jugamos su futuro.
En estos días del año dedicado a Cristo Eucaristía, unámonos todos en oración en torno a Nuestro Padre y a los Padres Capitulares para que el Espíritu Santo les descubra cuál es la parte que nos toca poner en los próximos años para que se realice su plan sobre la Legión.     
Nota: Agradecemos al Archivo Histórico General la preparación de este artículo