Sunday, April 30, 2017

Pastoral, Percepción y Obsesión en CHETUMAL



El caso de Alfredo Cabral Fernández, párroco en la Divina Providencia, en Chetumal ha ocupado bastante espacio en Legioleaks y quienes están atentos al Grupo denominado Legionarios de Cristo.

Anteriormente habíamos comentado cómo Cabral Fernández es originario de una pequeña comunidad perdida en la Sierra de Zacatecas y fue reclutado a muy temprana edad (13-14 años). Prácticamente toda su vida la ha pasado en la Legión (excepto los primeros 14 años), a continuación un elenco sumario de su trayectoria:

Noviciado y primera profesión en España
Filosofía en Roma, cuidando los jardines del CES
4 años de prácticas apostólicas (auxiliar reclutador vocacional y prefecto en una apostólica)
Antes de regresar a Roma a filosofía, realizó una suplencia en Colombia
Pasó a la Dirección General a cuidar jardines durante su teología.
Ordenación sacerdotal en 2004
Inició su ministerio como reclutador vocacional en Venezuela (2 años)
Capellán en el Cumbres de caracas (casi un año)
Licencia en Teología en el CES (más jardines)
Prefecto en la apostólica en México
Capellán en Chile
Capellán en la Anáhuac de Cancún
Vicario en una parroquia periférica de Cancún
Párroco en Chetumal


A decir de quienes le conocen siempre se ha caracterizado por un verdadero amor a Jesucristo y un auténtico celo por todas las almas (sin distinciones clasistas).

Su último período ha estado marcado por una serie de “pruebas” impuestas por la misma Legión, una especie de maltrato tácito, según el estilo que Eloy Bedia sugería usar con quienes tienen problemas de integración. El punto es que Alfredo Cabral no tiene problemas de integración, pues él no conoce otra realidad eclesial fuera de la Legión. El “encapsulamiento” (según la terminología de Eloy Bedia Díez) manifiesta una bajeza espiritual tremenda de parte de quienes lo ejercen.

Alfredo Cabral inició con el tema del demonio desde que estuvo en Colombia (al igual que el exlc Dirk Kranz). No manifiesta tener ideas heterodoxas u opiniones contrarias a la doctrina católica, ni en público ni en privado. Sin embargo hay casi una obsesión en su modo de referirse al tema del demonio. Esta casi-obsesión no es sana para ninguna comunidad, ni en el colegio, ni en la parroquia. La gente de Chetumal tiene una formación religiosa muy básica y puede ser presa fácilmente del fanatismo religioso o de desviaciones importantes; aunque Cabral Fernández permanezca en la ortodoxia puede no ser así con su comunidad, además de que el tema de la acción del demonio se maneja casi obsesivamente.

Lo que correspondería de parte de un Pastor que está al tanto de sus ovejas a través de los presbíteros, sus ayudantes, es un acercamiento pastoral con una ORIENTACIÓN y CORRECCIÓN firmes.

Desconocemos si el Obispo Rosalío Elizondo Cárdenas previamente orientó al sacerdote Alfredo Cabral por sus excesos en este tema (suponemos que sí, pues sería lo obvio); después de la orientación vendría una amonestación firme con la prohibición pastoral de ejercer dicho ministerio en la parroquia. Si Alfreda Cabral insiste en el tema, sería ya un acto formal de desobediencia, entonces el Obispo podría proceder a removerlo conforme a derecho.

Bajo ninguna circunstancia es correcto difamar al sacerdote, ni siquiera por motivos de salud.

La actuación pastoral del Obispo aparece muy de estilo legionario; inventa un motivo de salud y lo remueve, en lugar de decir la verdad. Como la comunidad reaccionó ante la falta de veracidad, retiró el comunicado y ahora habla de “percepción”.

Ojalá que el Obispo madure su pastoral y oriente verdaderamente a sus sacerdotes…

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